Jazz on films. The new wave.

JAZZ.DISCOS-Jazz on films.The New Wave

VV.AA.   (caja con 5 CDS)

Moochin’ About/ Connex  – 2013 // Universal – 29 Euros

Caja de 5 discos que recoge las bandas sonoras jazzistas de 7 películas francesas de entre 1.957 y 1.962, interpretadas y /o compuestas por grandes músicos americanos que en esos años, apoteosis de la “nouvelle vague” francesa, residían o merodeaban por el París que deslumbraba aún al mundo con su aureola mítica de bohemia, intelectualidad y chicas con boina. Los films a los que pertenecen las BSO  y los músicos que las interpretan son:

– “No sun in Venice” (Roger Vadim,1.957) – The Modern Jazz Quartet

– “Ascensor para el cadalso” (Luis Malle,1.957) – Miles Davis

– “Les liasons dangereuses” (Roger Vadim,1.960) – Art Blakey Jazz Messengers

– “Des femmes disparaissent” (Eduard Molinaro,1.959) – Art Blakey Jazz Messengers

– “À bout de souffle” (Jean Luc Godard,1.960) – Martial Solal

– “Un temoin dans la ville” (Eduard Molinaro,1.959) – Barney Wilen

– “Eva” (Joseph Losey,1.962) – Michel Legrand

En principio pudiera sorprender que  sólo dos de esos siete films pertenezcan  claramente a los postulados de la “nouvelle vague” (el clásico fundacional de Godard y el de Malle);  aparecen acompañados por dos thrillers convencionales de Molinaro y otros dos del temible y, en aquellos años envidiado, Roger Vadim (Bardot,Fonda…en fin), uno de los peores cineastas franceses de cualquier ola  pero con una portentosa capacidad para dar el pego a los desprevenidos. La inclusión de Losey/Legrand puede parecer aún más discutible si nos ponemos estupendos, ni esa es una película enteramente francesa, ni desde luego tiene algo que ver con la “nueva ola”, más allá de que esté filmada en blanco y negro, pero sale Jeanne Moreau y en la banda sonora  además de la partitura de Legrand se oyen dos temas de Billie Hollyday. Vale.

En esos años en París viven: Ben Webster, Sidney Bechet, Dexter Gordon, incluso pasa largas temporadas Davis… La oleada de músicos, negros en su mayoría, que se trasladaron a Europa al final de la Segunda Guerra Mundial y en los años 50, huyendo del universo  abiertamente segregacionista de los músicos de jazz en EEUU. Eso significaba la existencia de clubs en  la ciudad, de rítmicas locales en condiciones de acompañar a los grandes músicos instalados en la ciudad y a sus amigos y visitantes. Los años del Club Saint Germain , donde pronto destacaría un guitarrista llamado Sacha Distel o el cuarteto residente de René Utreger.

Son los años del General Degaulle, del conflicto de Argelia, del estrábico Sartre y del Citröen Tiburón, del cine académico y chauvinista;  los años en los que surgen Truffaut, Godard, Malle, Chabrol… en una ciudad que respira jazz. Y el jazz se sube también a la pantalla con el ascensor de Malle /Davis en esa legendaria sesión de grabación en la que prácticamente se improvisa sobre el copión de la película. A Davis le acompañan los músicos del cuarteto de Utreger, con un jovencísimo Barney Willen, al que después dedicaremos unas líneas, con 19 años, al saxo, y Kenny Clarke , otro ilustre expatriado, a la batería. Cuenta la leyenda que durante la sesión Juliette Grecco , entonces compañera de Davis, preparaba bocadillos de saucichon y Boris Vian fumaba sin parar en un rincón.

Ese mismo año, el pianista  John Lewis recibe el encargo del avispado Vadim para componer la banda sonora de “No sun in Venice”, que interpreta con su grupo el MJQ, una partitura bastante alejada de los aires mas bluesy que venía marcando Milt Jackson hasta entonces, y que abre la puerta a ese” Jazz con Pajarita” de aires formalmente clásicos que será el emblema del MJQ en  años siguientes.

Art Blakey y sus Messengers despachan en 1.959 y 1.960 dos bandas sonoras para el cine francés;  algo traída por los pelos en el caso de la adaptación contemporánea que hizo Vadim del clásico “Las amistades peligrosas”, con el apoteósico Gerard Phillipe de protagonista (otro desperdicio en manos del cineasta french-lover ) y más funcional en el thriller de Molinaro con el gran Lino Ventura de protagonista y  la presencia  del ubícuo Barney Willen al saxo.

Godard hace sonar  incesante el martilleo del piano de Martial Solal en la aún fotogénica y fundacional “À bout de souffle”, acompañando a Belmondo y Seberg en su recorrido idiota y criminal por un París cotidiano, alcanzando lo más alto de la cresta de la ola nueva. El jazz y Godard volverán a encontrarse pero nunca más de un modo tan elemental y profundo.

Ya dijimos que la inclusión de Legrand/Losey en el pack queda un poco forzada, una partitura de acompañamiento de aire cosmopolita y la inclusión  de “Willow weep for me” y “Loveless love” cantadas por Billie Hollyday en la película del cerebral Losey, más “europea” que francesa, son sin embargo una buena razón para quedarse un rato mirando al techo.

En cuanto a Barney Willen, ese jovencísimo saxofonista de padre norteamericano y madre francesa que se encontró casi por casualidad tocando con Miles Davis en “Ascensor al cadalso”, decir que tuvo una brillante carrera “francesa” y realizó numerosas grabaciones sin llegar jamás a ser un músico de la división de honor, pero su saxo impregnó las pantallas de un aroma a Gitanes rubios que aún no se ha desvanecido del todo, como demuestra la reedición de esas bandas sonoras en la segunda década del siglo XXI.

JAZZ ON FILMS . THE NEW AGE es el volúmen 3 de una colección de cajas con registros remasterizados de bandas sonoras jazzísticas, recopiladas y presentadas con sus correspondientes libretos por el jazz-writter Selwyn Harris . Las otras dos están dedicadas al cine negro : JAZZ ON FILMS. NOIR y al cine de ambiente beat/cool : BEAT,SQUARE AND COOL.

Seguiremos informando.

Bob Bebop

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