Terapjazz: G.A.S.

EL G.A.S.

Por el Dr. Massimo Pettardi

Bajo estas siglas se esconde un temido síndrome que suele afectar a los músicos. No hay que confundirlo con el meteorismo, también muy temido, por músicos y no músicos, pero en esta ocasión vamos a abordar una patología frecuentemente olvidada por las terapias convencionales y que en casos extremos puede tener consecuencias funestas.

Etimología.-

Hay fundamentalmente dos opiniones al respecto que vienen a referirse al mismo hecho, para un primer grupo de expertos G.A.S. significa Guitar Acquisition Syndrome (Síndrome de Adquisición de Guitarras), para el segundo grupo de expertos significa Gear Acquisition Syndrome (Síndrome de Adquisición de Equipamiento).

Hay que excluir otro G.A.S. (General Adaptation Syndrome), descrito por el Dr. Hans Selye, que hace referencia al proceso que sufre un organismo sometido al estrés.

Definición.-

Dícese de aquel estado morboso en el que el sujeto doliente no puede reprimir el impulso de comprar instrumentos musicales y/o sus accesorios.

Etiología (causas).-

No se conoce bien. Según las últimas investigaciones parece tener que ver con una frustración respecto a la propia destreza interpretativa que desemboca en la proyección de la responsabilidad hacia el instrumento. Como bien reza el refrán, el hábito no hace al monje.

Epidemiología.-

Suele afectar más a varones que a mujeres y está extendido por doquier. Se da con más frecuencia en personas ansiosas.

Sintomatología.-

El síntoma más evidente es el impulso irresistible periódico de comprar instrumentos nuevos, dentro del espectro interpretativo de cada sujeto, aunque también hay casos de pacientes que compran instrumentos que no saben ni esperan saber tocarlos jamás.

Aparte de este síntoma capital y patognomónico (característico y definitorio), el síndrome se acompaña de otros signos y síntomas como inquietud, ansiedad, insomnio, tics, temblores, escalofríos, falta de apetito de alimento, falta de apetito sexual, diarrea o estreñimiento, aerofagia y meteorismo, incontinencia urinaria y verbal y en algún caso incluso alucinaciones auditivas y visuales.

Hay un estado prodrómico (fases iniciales) en el que el paciente empieza a notar ligeros defectos a su instrumento musical y suele reemplazar algunos elementos, piezas o accesorios, tales como cuerdas, pastillas, púas, cañas, boquillas, etc.

En plena instauración del síndrome el paciente empieza a visitar tiendas de música, sitios web de compra-venta de instrumentos, y sufre una verborrea incontenible acerca del/los instrumentos que piensa adquirir hasta el punto de resultar insoportable para su entorno. Finalmente el brote se resuelve con la adquisición del instrumento deseado, del cual cree que reúne todas las condiciones con las que desarrollará su arte en plenitud. Pronto descubre, sin embargo, que el instrumento no es la perfecta herramienta soñada, a la que no tarda en encontrarle defectos con lo que comienza de nuevo el proceso.

Evolución.-

Suele cursar en brotes que pueden durar entre uno y tres meses. Estos brotes se suelen presentar entre una y tres veces al año, aunque en los casos más graves puede llegar incluso a ser mensual.

Tratamiento.-

No hay un tratamiento específico que cure de raíz este síndrome, pero hay tratamientos paliativos que suelen aliviar la sintomatología.

En los casos leves se puede utilizar terapia ocupacional, ansiolíticos y psicoterapia.

En casos más graves hay que recurrir al electroshock, los cócteles líticos y el internamiento del sujeto.

Se está experimentando con una terapia de sustitución que consiste en animar e iniciar al sujeto en la colección de objetos más asequibles, como mondadientes, posavasos, lápices de colores, chinchetas, etc. pero por el momento no se han evaluado los resultados.

También se está probando una terapia de desensibilización sistemática consistente en aplicación de pequeñas descargas eléctricas provocadas por un dispositivo portátil cada vez que el artilugio detecta que el paciente se encuentra ante un instrumento objeto de su deseo y, aunque en algunos casos se ha conseguido revertir el problema del G.A.S., por contra, en otros ha generado repulsión al instrumento, a la música y a los músicos, es por ello que sólo es aplicable en casos muy concretos bajo estrecha supervisión facultativa.

Rehabilitación.-

Los expertos estiman que el G.A.S. es una patología crónica de la que difícilmente se sale y más allá de controlar los brotes y los síntomas no se puede hablar de remisión  total del síndrome, así que el paciente requerirá de un seguimiento de por vida con sesiones periódicas a criterio del terapeuta correspondiente.

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