Concierto de John Pizzarelli

John Pizzarelli.

ACCENTUATE THE POSITIVE
“Man, they said we better, accentuate the positive
Eliminate the negative
Latch on to the affirmative
Don´t mess with Mister In-Between”
Johnny Mercer, 1.944

LO SIENTO, NO PUEDO…
por Travelling BOB

JOHN PIZZARELLI TRIO
JAMBOREE , Barcelona – 30/X/2016 – Sesion 20:30
J.Pizzarelli : voz y guitarra
Mike Karn: contrabajo
Konrad Paszkudzki: piano

Todo el mundo sabe que el glorioso Johnny Mercer, leyenda del Great American Songbook, está enterrado en Savanah, Georgia; por lo menos todo el mundo que haya visto “Medianoche en el Jardín del Bien y del Mal” (Clint Eastwood,1.997) que se abre con un plano de su lápida y a quien dedica la película. Mercer, 19 nominaciones a los Oscars (ganó 4), cofundador de Capitol Records, letrista y compositor; suyas son las palabras de “Come Rain Or Come Shine”, “One For My Baby (and one more for the road)” con música de Harold Allen, o las mismísinas “Moon River” y “Days Of Wine and Roses” con Mancini, entre centenares.

John Pizzarelli es el hijo de Bucky Pizzarelli, que tiene ahora 90 años, histórico guitarrista de Benny Goodman y veteranísmo de todas las batallas musicales de los 40, 50 y más ; su hermano Martin Pizzarelli es bajista y durante años ha formado en su trio habitual. Son pues una saga de músicos profesionales de jazz que cubren casi 80 años de historia con dos generaciones de Pizzarellis. John tiene ahora 56 y está casado con la cantante Jessica Molaskey. Profesionales, ya digo.

Domingo por la tarde en la Plaza Real de Barcelona; dos colas ante el número 17, una lleva al espectáculo flamenco-racial de Los Tarantos y la otra al Jamboree . No puedes confundirte excepto que seas ciego. Ciego como Rubén, un treintañero melómano madrileño acompañado de su chica, también invidente, a los que rescaté del porompompero junto a su tremendo perro guía. Decir que lo mejor de la velada fue ver bajar al perrazo por las estrechas escaleras del Jamboree tirando de sus entusiastas amos, quizá no sea injusto…

El San Miguel Jazz Festival (las cervezas y el jazz parecen haber celebrado sus esponsales : la ciudad está tomada de carteles del otro Festival, el que patrocina Estrella Damm) trae este domingo a un conocido del local (triunfó en 2015 y volverá a hacerlo hoy, por San Miguel !) , lo han adivinado: el trajeado John Pizzarelli .

Mr Pizzarelli con su guitarra y su voz como salida del sobaco (en fin, piensen ustedes en Michael Franks o en el bueno de Stephen Bishop) pero con swing (melífluo a veces, pero swing) ha ido construyendo su carrera con una colección de discos monográficos no por obvios menos efectivos: “ Dear Mr Cole” (adivinen), “Mr.Sinatra” …y así hasta los Beatles o James Taylor, llegando recientemente a Mercer y a McCartney (en lo que ha llamado “Midnight McCartney” , una colección de temas del papá de Stella en solitario, grabado con toda una corte de estrellas del jazz pop) – No sé (ni me importa) lo que pensará Bucky , pero no parece irle mal a Johnny: en la portada de cada disco estrena traje nuevo.

Así que nos cayó en suerte un repertorio basado en sus dos últimos discos, dedicados a Mercer y a Sir Paul. Silencio ahora, los músicos salen a escena. Cordial aplauso de una sala casi llena.

En Modo Automático empezaron a llover Mercer’s : “Dearly Beloved”, “I’m Old Fashioned” (desde luego), “Skylark” (sí, también la letra del inmortal tema de Hoagy Carmichael es suya) , las bellísmas “Emily” y “Empty Tables” (el mejor momento de la tarde), y desde luego casi como un himno pizzareliano “Accentuate The Positive”, que es lo que intentó el hombre por si colaba . Y parece que coló a juzgar por la predisposición del público a los aplausos.

No andaron muy afinados en los primeros temas: el circunspecto polaco al piano entraba y salía de ellos sin demasiada convicción, el contrabajo sostenía al guitarrista /cantante por los pelos, pero la habilidad de éste para camelarse a Mercer (aunque bien pudo haber sido Nat King Cole o cualquier otro de sus “homenajeados”) mantuvo a la sala entretenida y poco a poco cuajó en un trío poco espectacular pero funcional.

Mr. Pizzareli estuvo amable y atento en las intros de los temas, breves pinceladas anecdóticas de un tipo en cuya casa paraban para almorzar o ventilarse una botella de vino gente como Al Cohn o Zoot Sims … y así hasta que de forma casi imperceptible acabó apareciendo la sombra de McCartney y el almíbar se derramó desde el escenario ( la versión de “My Love” mataría a un diabético). También el anecdotario viró al mundo del ex–escarabajo y sus angustias de superestrella supersimpático ante el que Pizza parecía derretirse abrazadito a su bonita guitarra vintage. Se despidió con un tema de Al Cohn, o eso nos hizo creer, por que después de la melaza liverpooliana hubiésemos creído cualquier cosa.

Esa misma semana salió el nuevo disco de Norah Jones, fabricado para instalarse en el número 1 de ventas de Amazon hasta después de Navidad y más allá, un par de pinceladas de Wayne Shorter para intentar que un disco de country diva parezca jazz . La señorita Jones, como Mr Pizzarelli y una docena más de vendedores globales representan el nicho del jazz en el mercado actual (junto a reediciones del “Kind of Blue”, naturalmente).

Mientras tanto mavericks como Benny Golson (nuevo disco hace un par de meses), Scott Hamilton (2 o 3 discos al año en pequeños sellos, incluyendo nuestro inspirado Blau Records), Peter Bernstein (con un sólido pie en la industria como acompañante y solista de lujo, pero también circulando por libre en gira permanente …) y otra docena más de valiosos ejemplares independientes mantienen viva la tradición del músico de jazz itinerante, casi vagabundo…y en la era de internet tenemos a nuestro alcance con facilidad no solo a los más grandes, los Davis, Coltranes y Monks, si no también a esa amplísima nómina de excelentes músicos que en los 40, 50 y hasta mediados de los 60 (con honrosas excepciones), construyeron el otro canon del jazz vivo y eterno con sus discos y el recuerdo de sus, por lo común, doloridas (pero hermosas) existencias: Lou Donaldson, Art Pepper, Buddy Tate, Johnny Griffin, Barry Harris y varios centenares más .

¿ He dicho ya que Rin Tin Tin no ladró durante todo el concierto?

 

 

 

 

 

 

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