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Crónica RayuelJazz

IMG_0348Espectáculo: RayuelJazz

Día: 23/04/2015

Hora: 19:00 h

Lugar: Biblioteca Pública Rafalafena de Castelló de la Plana.

Músicos: Francisco Blanco “Latino”, saxo barítono; Jorge Sevilla, piano; Pedro Alarcón, contrabajo y locución; Miquel Navarro, batería.

El pasado 23 de abril, la Biblioteca Pública Rafalafena de Castelló de la Plana decidió celebrar el día del libro 2015 con una oferta cultural muy especial. Bajo el título de Rayueljazz, el trío QNus, junto con el saxofonista Francisco Blanco “Latino”, presentó un original espectáculo basado en la novela Rayuela de Julio Cortázar, cuya afición por el jazz quedó reflejada en buena parte de sus escritos, pero es quizá en Rayuela donde late de una manera muy especial.

De la mano de textos extraídos de la novela por el baterista Miquel Navarro, que el contrabajista Pedro Alarcón leía con exquisita dicción, el grupo interpretaba standards de jazz cuidadosamente escogidos y fenomenalmente interpretados.

Los temas interpretados fueron los siguientes:

Jazz me blues (Tom Delaney, versión de Bix Beiderbecke).

Save it pretty mamma (Don Redman, versión de Lionel Hampton).

Body and soul (Johny B. Green , versión de Coleman Hawkins).

Bebop (Dizzy Gillespie, versión del autor).

Central Park West (John Coltrane, versión del autor).

Ain’t misbehavin (Fats Waller).

I don’t mean a thing (Duke Ellington).

St. Thomas (Sonny Rollins).

The Jody Grind (Horace Silver).

Bemsha Swing (Thelonius Monk).

El espectáculo fluye e inunda el ambiente sobre el lecho entretejido por los textos de Cortázar. La rotundidad y solvencia de Latino blandiendo su barítono, el cual maneja con maestría, lideró el enunciado de los temas y las improvisaciones. Transmitió destreza, oficio y solvencia en todos los palos, desde la balada más melancólica, hasta el cool, el bebop, el hardbop, el blues, el funk o cualquier estilo que fuera apareciendo en el transcurso del espectáculo.

Estuvo muy bien escoltado por la sección rítmico-armónica, conformada por el trío QNus en el que militan Jorge Sevilla en el piano, Pedro Alarcón en el contrabajo y Miquel Navarro en la batería. Los tres arroparon las intervenciones de Latino y estuvieron a la altura en sus intervenciones como solistas.

Un espectáculo bien diseñado, bien preparado y mejor ejecutado, tanto, que si prestas suficiente atención, puedes ver a los cronopios asomando sus húmedas y verdosas cabezas de entre bastidores.

Hot Cool para Majazzine

Pero hermoso. Un libro de jazz.

UN  LIBRO- Pero hermoso

PERO HERMOSO: un libro de jazz

Geoff  Dyer

Penguin Random House – 224 páginas – 16.90 Euros.

Y SIN EMBARGO, HERMOSO…

Geoff Dyer (Chetelham, 1.958)  ha escrito hasta ahora 4 novelas y varios libros que él mismo ha calificado como “desafía-géneros”. Publicó uno de éstos:  “But Beautiful : A book about jazz”,  en 1.991, ganó el premio Somerset Maugham . Hubo edición española en 1.997 (Amaranto)  y los buenos aficionados al jazz y a la literatura lo detectaron en sus radares , pero poco a poco la señal fue haciéndose más débil hasta acabar en el gran agujero negro de los libros descatalogados . Este mes de febrero de 2014 ha sido reeditado por Penguin Random House con Lester Young en la portada y traducción de Cruz Rodríguez Juiz . Cabe suponer que dos docenas de blogs de jazz lo celebren,  e incluso que venda mucho mejor que hace 17 años gracias a a la caja de resonancia de Internet. El radar ha extendido ahora su pantalla y pocos son los “objetos” –voladores o no- que queden fuera de su alcance. Contribuyamos a ello.

“PERO HERMOSO” es, claro,  una cita directa del clásico de Van Heusen & Burke de 1.947 “BUT BEATIFUL”,  y funciona como leitmotiv – con el añadido explícito de “un libro de jazz”-  de un contenedor que incluye un Prefacio (breve) en el que Dyer enseña sus cartas reconociendo que tuvo que improvisar hasta dar con la forma definitiva del libro : una colección de escenas de músicos de jazz en la que, alejándose de la crítica convencional, se adentra en la ficción. Así pasarán ante nuestros ojos Lester Young consumiéndose en un hotel frente al Birdland, Bud Powell hundiéndose majestuosamente en el Club Saint Germain,  Thelonious Monk pelando una naranja o pidiendo un vaso de agua a un recepcionista de hotel amedrentado, a Ben Webster tocando el saxo en un tren inglés, a Chet Baker perdiendo los dientes (episodio legendario que Dyer califica de “standard “ en su colección), a Mingus en Bellevue y disolviéndose bajo el sol mexicano, y a Art Pepper en la playa (aproximadamente) . Siete escenas ritmadas entre ellas por el relato intermitente e itinerante de Duke Ellington y Harry Carney recorriendo el país  en coche para llegar a una actuación, mientras Duke trata de fijar en cualquier sitio los ecos  de otros músicos sobre los que edificar una Suite Definitiva que contenga desde el grito de los esclavos hecho blues hasta la más sofisticada arquitectura modal…Es una lástima que sigamos en la ficción y esa Suite no exista. El libro incorpora un epílogo de 30 páginas, “Epílogo – Tradición, influencia, innovación” que, escrito también en 1.991 y con un inevitable aire datado, es un artefacto crítico bastante convencional, aunque aún valioso. Dice el propio Dyer : “…aunque brinda un contexto para interpretar el cuerpo central del libro, sigue siendo suplementario, no esencial” . Pues eso.

Hay también casi al final del libro un par de páginas dedicadas a las “fuentes”,   en las que reconoce haberse basado en su conjunto más en fotografías  (Reiff, Claxton, Leonard, Hinton…) que en fuentes escritas , enlazando así con una breve “Nota sobre las fotografías “ que sigue al Prefacio y en la que nos dice cómo las fotografías, las mejores, parecen prolongarse más allá del momento que describen permitiéndonos oír lo que acaba de decirse,ver lo que está a punto de ocurrir. Y sí, al final hay también una Discografía Seleccionada. El libro se abre con sendas citas de Adorno y Ernst Bloch que parecen casi una disculpa ante lo que se avecina. Complicado, en absoluto. Un libro de jazz.  Soy yo el que va hacia atrás y hacia delante.

El racismo , el ejército (Young), las salas de los hospitales psiquiátricos (Powell, Mingus…), las cárceles (Pepper), las adicciones, la música que surgía de esos abismos. ¿Pero hubo músicos de jazz felices? Es probable que sí pero no es de ellos de los que se ocupa Dyer en “Pero hermoso”. Les vemos en encrucijadas, derrotados, perdiendo su don y luchando por recuperarlo, saliendo de campo dejando el cigarrillo  humeante sobre una botella y el sombrero colgado en una maleta (maravilloso Young elíptico en la fotografía mítica). Y una inquietante teoría flotando en el libro, tanto en las viñetas sobre los músicos –que alternan tonos de balada clásica, blues y toda la gama de notas perdidas por esos grandes músicos extraviados . O no. Por que la que parece la tesis subterránea de “Pero hermoso” es dilucidar si en realidad hay “algo inherentemente peligroso en la forma del jazz” que conduce al naufragio a quienes lo tocan, al menos a los que lo hacen con una intensidad inusitada. Como el mismo Dyer dice jugando a la paradoja “¿Hay algo en la inexorable lógica de la poesía de Silvia Plath que la conduzca al suicidio?”

Pero amigo Dyer –y tú lo sabes perfectamente- el jazz no es solo una cuestión formal (aunque la forma acabe por asesinarte), se produce en un contexto determinado y se enrosca sobre si mismo ,autodeglutiéndose como la  vieja serpiente hindú, para renacer depurado, aún manchado por la sangre de los vencidos…y sin embargo, hermoso.

Bob Bebop

El Canon del Jazz

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EL CANON DEL JAZZ – LOS 25O TEMAS IMPRESCINDIBLES

Ted Gioia

Turner Noema – 682 páginas – 39.90 Euros

Ted Giogia (Palo Alto, 1.957) es un afamado crítico de jazz e historiador musical, de quien se habían editado también en España “Historia del Jazz ” (2004 y 2012) y “Blues. La música del delta del Mississippi “(2010), también en Turner. Ganador de premios, compositor, un culo inquieto. Un sobrado.

Todo eso puede encontrarlo cualquiera en la solapa de sus libros. Libros escritos naturalmente desde un profundo conocimiento de los géneros, pero como debe suceder cuando entran en juego la emoción y la memoria de cada uno, libros  que contienen una fuerte carga subjetiva .

Se  podrá estar de acuerdo o no con algunas de sus premisas, de sus preferencias, sin duda mejor fundadas que la de la mayor parte de los simples aficionados, pero hay que agradecerle que no sean en ese sentido “libros académicos”.

La idea de un Canon, de cualquier Canon, asusta. Por lo menos me asusta a mí.  Hay que decir ya desde el principio que el Canon de Gioia – aunque se circunscribe a 250 temas fundamentales del repertorio jazzistico- se arborifica con sus “versiones recomendadas” al término de cada una de las entradillas de los temas, así que ya no son 250 , si no probablemente 2.500 o 3.000 versiones de esos temas las que están en juego.

Así en “Limehouse Blues” descubriremos que no es un blues; que Limehouse era un barrio portuario de Londres en el que prosperaban los “limes” (hornos de cal); quienes fueron sus autores y la suerte que ha corrido el tema a lo largo de las diferentes eras del jazz: su éxito inicial, su condición de standard hasta la llegada del bebop, su recuperación por el duo Coltrane-Cannonball Adderley en términos de duelo de saxos – justo inmediatamente antes de que el Gran John se encerrase a grabar “Kind of Blue” con Miles Davis (“ese álbum de jazz de cámara ensimismado” -dice Gioia) . Añadanse una docena de “versiones recomendadas” y con la ayuda de Spotify, You Tube y el libro a mano, puede uno dedicarle al “Limehouse Blues” todo un largo fin de semana, por lo menos.

A eso me refería. Y ahora multiplícalo por 250. Encontrarás desde luego “I rememeber Clifford” de Bennie Golson;  “Ev’ry times we say goodbay” de Porter ( sí, hablamos de standards en el sentido de temas adoptados por los músicos de jazz  procediesen de Broadway, del cine,del universo de los crooners melódicos ; encontraremos a Rodgers&Hart, a Gershwin, a Carmichael junto a Van Heusen, Cahn, Ellington, Mingus o Gillespie.

Puede que haya lectores que lo devoren de una sentada. Lo dudo. Es un libro para disfrutarlo lentamente, un “companion” al estilo anglosajón para acompañar la audición de los temas y reconocer muchas claves en las que muy probablemente no habíamos reparado. Pero ante todo y sobre todo es un libro para exprimirlo a fondo hoy, cuando ya no necesitamos un pase para la Libreria del Congreso de los EEUU para encontrar una grabación de la Casa Loma Orchestra.

Una consideración final y no por obvia obviable. Es un libro bien editado, bien traducido (no chirrían los términos ni expresiones en ningún momento), es un libro “gordo” (casi 700 páginas), pero es indiscutiblemente un libro caro en un pais en el que dificilmente encontrariamos un ejemplar en una Biblioteca Pública (si aún existen). Así pues, gracias a Turner Noema por su publicación ( es además un libro reciente), pero se siente uno al comprarlo  identificado en un “nicho de mercado” un poco incómodo. ¿Cuántos menores de 50 años lo disfrutarán? y si no lo hacen ¿cómo se construirá el Canon del Jazz dentro de 20 ?

¿Sólo con los temas que haya cantado Michael Bubble?

Cine y Jazz

Portada libro Carlos Aguilar

UN  LIBRO

Por  BOB  BEBOP

CINE  Y  JAZZ

Carlos Aguilar

Cátedra – 384 páginas – 25 Euros.

Carlos Aguilar , reconocido historiador cinematográfico y autor de la popular “Guia del Cine” con  más de 25.000 reseñas de películas, ha publicado en Cátedra  “CINE Y JAZZ”, con centenares de entradas e ilustraciones que ofrecen un panorama documentadísimo y muy divertido sobre la relación entre el cine y el jazz, dos de los vehículos de transmisión del tiempo y el ritmo que nos legó el lejano siglo XX y cuyos ecos siguen siendo hoy ineludible referencia aunque  consumamos películas y músicas en formatos distintos de cuando se hicieron las películas y las músicas de las que Aguilar nos habla en su libro.

Bandas sonoras míticas por su orientación jazzistica y escritas directamente para la pantalla (Ellington y “Anatomía de un Asesinato”, Mancini y “Sed de mal”…), documentales de referencia ( “Jazz on a summer day”, “One great day in Harlem”…) , clásicos sobre figuras del jazz ( del “Around midnight “ de Tavernier al “Bird” de Eastwood…) sabrosamente diseccionados, joyas ocultas,  flores peligrosas..(las bandas sonoras del mítico maestro José Solá para los thriller urbanos rodados en Barcelona a finales de los 50 con músicos como Pedro Iturralde; músicos italianos como Piero Umilliani y sus reinterpretaciones de temas de jazz en giallos y películas de consumo de los 60; la presencia de leyendas del jazz como Lionel Hampton o el Modern Jazz quartet en oscuras películas francesas de  serie …), la influencia clara del jazz en la nouvelle vague (Malle y Davis en “Ascensor al cadalso”, Godard y Solal en “About le souffle”, Truffaut y “Disparen sobre el pianista”…), justas reivindicaciones como la de “Calle 54” de Trueba (2000) que merece una revisitación desprejuiciada para apreciar su riesgo apasionado, filmaciones sobre músicos como Gerry Mulligan, Coleman Hawkis, Ben Webster…,la presencia de grandes iconos del Jazz en películas del Hollywood clásico (Ellington,Armstrong,Basie…)y decenas de entradas igualmente jugosas.

Si crees saber ya todas esas historias puedo asegurarte que Carlos Aguilar te reserva por lo menos un par de centenares más en un libro muy bien editado que no debe faltar en la biblioteca de ningún  buen aficionado al jazz y al cine. Una bonita portada además. Mi más ferviente recomendación