Category Archives: Críticas y crónicas

El Canon del Jazz

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EL CANON DEL JAZZ – LOS 25O TEMAS IMPRESCINDIBLES

Ted Gioia

Turner Noema – 682 páginas – 39.90 Euros

Ted Giogia (Palo Alto, 1.957) es un afamado crítico de jazz e historiador musical, de quien se habían editado también en España “Historia del Jazz ” (2004 y 2012) y “Blues. La música del delta del Mississippi “(2010), también en Turner. Ganador de premios, compositor, un culo inquieto. Un sobrado.

Todo eso puede encontrarlo cualquiera en la solapa de sus libros. Libros escritos naturalmente desde un profundo conocimiento de los géneros, pero como debe suceder cuando entran en juego la emoción y la memoria de cada uno, libros  que contienen una fuerte carga subjetiva .

Se  podrá estar de acuerdo o no con algunas de sus premisas, de sus preferencias, sin duda mejor fundadas que la de la mayor parte de los simples aficionados, pero hay que agradecerle que no sean en ese sentido “libros académicos”.

La idea de un Canon, de cualquier Canon, asusta. Por lo menos me asusta a mí.  Hay que decir ya desde el principio que el Canon de Gioia – aunque se circunscribe a 250 temas fundamentales del repertorio jazzistico- se arborifica con sus “versiones recomendadas” al término de cada una de las entradillas de los temas, así que ya no son 250 , si no probablemente 2.500 o 3.000 versiones de esos temas las que están en juego.

Así en “Limehouse Blues” descubriremos que no es un blues; que Limehouse era un barrio portuario de Londres en el que prosperaban los “limes” (hornos de cal); quienes fueron sus autores y la suerte que ha corrido el tema a lo largo de las diferentes eras del jazz: su éxito inicial, su condición de standard hasta la llegada del bebop, su recuperación por el duo Coltrane-Cannonball Adderley en términos de duelo de saxos – justo inmediatamente antes de que el Gran John se encerrase a grabar “Kind of Blue” con Miles Davis (“ese álbum de jazz de cámara ensimismado” -dice Gioia) . Añadanse una docena de “versiones recomendadas” y con la ayuda de Spotify, You Tube y el libro a mano, puede uno dedicarle al “Limehouse Blues” todo un largo fin de semana, por lo menos.

A eso me refería. Y ahora multiplícalo por 250. Encontrarás desde luego “I rememeber Clifford” de Bennie Golson;  “Ev’ry times we say goodbay” de Porter ( sí, hablamos de standards en el sentido de temas adoptados por los músicos de jazz  procediesen de Broadway, del cine,del universo de los crooners melódicos ; encontraremos a Rodgers&Hart, a Gershwin, a Carmichael junto a Van Heusen, Cahn, Ellington, Mingus o Gillespie.

Puede que haya lectores que lo devoren de una sentada. Lo dudo. Es un libro para disfrutarlo lentamente, un “companion” al estilo anglosajón para acompañar la audición de los temas y reconocer muchas claves en las que muy probablemente no habíamos reparado. Pero ante todo y sobre todo es un libro para exprimirlo a fondo hoy, cuando ya no necesitamos un pase para la Libreria del Congreso de los EEUU para encontrar una grabación de la Casa Loma Orchestra.

Una consideración final y no por obvia obviable. Es un libro bien editado, bien traducido (no chirrían los términos ni expresiones en ningún momento), es un libro “gordo” (casi 700 páginas), pero es indiscutiblemente un libro caro en un pais en el que dificilmente encontrariamos un ejemplar en una Biblioteca Pública (si aún existen). Así pues, gracias a Turner Noema por su publicación ( es además un libro reciente), pero se siente uno al comprarlo  identificado en un “nicho de mercado” un poco incómodo. ¿Cuántos menores de 50 años lo disfrutarán? y si no lo hacen ¿cómo se construirá el Canon del Jazz dentro de 20 ?

¿Sólo con los temas que haya cantado Michael Bubble?

Carla Cook Quartet

Carla-Cook

Ciclo: Jazz a Castelló

Lugar: Casino Antiguo de Castelló de la Plana, España

Hora: 22:30 h

Intérpretes: Carla Cook (voz), Albert Bové (piano), Ignasi González (contrabajo) Jo Krause (batería)

Hot Cool. Castelló de la Plana

La presente edición de Jazz a Castelló abrió con la esperada actuación de Carla Cook. La Cook es una diva en su máxima expresión, pero no al estilo tradicional. Al igual que otras divas de la nueva era, tales como Casandra Wilson o René Marie, gusta del mestizaje, la fusión, la hibridación de estilos, la adaptación de canciones de pop, rock, folk, funk, soul, motown, latin, o de cualquier estilo o tendencia. Su versatilidad no conoce límites, al igual que su voz, la cual maneja con una pericia inusitada. Posee un registro vocal amplio, cálido, bien timbrado con muchos armónicos, además, atesora una paleta de colores tímbricos extensa, adaptándola sin titubeos ni dificultad alguna a las necesidades o exigencias del momento estilístico o interpretativo.

Su depurada técnica vocal no la constriñe ni le resta espontaneidad, naturalidad ni autenticidad, moviéndose entre lírica hasta el blues más desgarrado con total comodidad y maestría. Diestra en el arte del scat o improvisación vocal y danzarina racial, convence en cada diferente propuesta, transportando al espectador, sin solución de continuidad, de un escenario musical a otro completamente diferente sin aparente esfuerzo.

Nacida en la ciudad del motor, Detroit, Michigan (EEUU), comenzó cantando,  como tantas otras figuras del jazz vocal, en el coro de la Iglesia, en su caso la Metodista. Forjada en el rythm’n blues, rock, country, blues, música clásica y por supuesto en el jazz, no desdeña ningún estilo por extraño que sea para inspirarse y para interpretar.

Emigró a Boston para cursar el grado de Comunicación Verbal y allí integró diversas formaciones de jazz y estableció su propio negocio.

Pero la atracción de la escena neoyorquina era demasiado intensa como para ignorarla y en 1990 se mudó a la gran manzana, donde comenzó a dar conciertos para poder subsistir.

En 1998 la Cook suscribió un contrato con Maxjazz, un sello discográfico independiente con el que, en 1999, grabó su primer álbum “It’s all about love”, el cual recibió críticas muy favorables y con el que fue nominada al premio Grammy a la mejor interpretación vocal de jazz. El disco fue premiado en el año 2000 como el mejor álbum en la modalidad de jazz vocal por la AFIM Indie Award.

Posteriormente grabó “Dem Bones” en 2000 y “Simply Natural” en 2002.

Su eclecticismo le lleva a interpretar canciones de Marvin Gaye, Simon & Garfunkel, Neil Young, entre otros, dándoles el justo toque jazzístico sin desvirtuar la composición original para mágicamente transformarla en un moderno standard con una naturalidad pasmosa.

Rompió el hielo el trío acompañante con una pieza instrumental que, sin mediar tregua, elevó súbitamente la temperatura jazzística del recinto, con un Albert Bover inconmensurable, al que no tardó en sumarse primero un Jo Krause espectacular y a la par finísimo -según los requerimientos interpretatívos- y un seguro e infalible Ignasi González. Los tres rayaron a una gran altura, proporcionando la adecuada base para el lucimiento de la estrella, pero también ofreciendo unas improvisaciones al más alto nivel.

La Cook no defraudó, tal como se esperaba cautivó al respetable desde el mismo comienzo de su intervención y no abandonó su velocidad crucero hasta el mismo final, en una singladura de hora y media, surcando y surfeando entre los diferentes estilos de su extenso, variado y ecléctico repertorio. A destacar su excelente interpretación de Estate, el inmortal standard de Bruno Martino, Simply Natural, Strong Man, Cançao do Sal, entre otras tantas que cautivaron al respetable quien premió a la vocalista con calurosos vítores y aplausos a lo largo de todo el recital.

Un lujo para los asistentes a un concierto gratuito en el improvisado club de jazz en el que se convierte el “salón de la chimenea” del Casino Antiguo de Castelló de la Plana.

Larga vida a Jazz a Castelló.

Fabien Mary Quartet

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Ciclo: Jazz a Castelló

Lugar: Casino Antiguo

Dia:  15 de noviembre de 2014

Hora: 22:30 h

Entrada gratuita

Intérpretes: Fabien Mary (trompeta), Fabio Miano (piano), Ignasi González (contrabajo) Esteve Pi (batería)

Hot Cool. Castelló de la Plana

La segunda jornada del ciclo Jazz a Castelló 2014 acogió al trompetista normando Fabien Mary. Nacido en 1978, es hoy en día uno de los trompetistas más solicitados en la esfera jazzística internacional. Ha tocado y grabado con un elenco de artistas de lo más florido, tales como Johnny Griffin, Diana Krall, Harold Mabern, Wynton Marsalis, Archie Shepp, Benny Golson, entre otros muchos.

Comenzó estudiando en el conservatorio de Evreux a la edad de ocho años. En el año 2000 se enroló en la Paris Jazz Big Band. En 2002 grabó su primer registro como líder “Twilight”, en 2005 grabó “Chess”, su segundo álbum y en 2008 apareció su tercer disco “Four and Four”.

En 2008 se instaló en Nueva York, donde ofreció numerosos conciertos y editó en  2010 su cuarto registro “Quartet + One”.

En septiembre de 2011 Fabien regresó a París, donde grabó su quinto álbum “Conception”.

En esta ocasión se presentó acompañado por Fabio Miano, excelente pianista con un extenso curriculum como líder y acompañante; Ignasi González, contrabajista, presente en las formaciones más prestigiosas que giran en nuestro país y Esteve Pi, baterista que se ha consolidado como uno de los mejores europeos.

Dotado de una excelente técnica, Fabien Mary, atesora en su lenguaje jazzístico una completa gama de matices extraídos de entre las raíces más profundas de su especialidad instrumental. A pesar de su juventud, su discurso es el de un veterano, un maestro consagrado, que por momentos evoca reminiscencias de Miles Davis, Dizzy Gillespie, Clifford Brown, Wynton Marsalis, entre otros grandes maestros de su instrumento. Si se pudiera admitir el término académico dentro del jazz, Fabien Mary lo personificaría.

El concierto comenzó con “Short Story” de Kenny Dorham, en donde dejó muy clara cuál iba a ser su hoja de ruta, a caballo entre el cool y el bebop. A continuación presentó So Nice de Elmo Hope, un mid-time muy cool. Siguió con Is that so? de Duke Pearson como lanzadera hacia The Champ, de Dizzy Gillespie, tras la que reposó sobre los acordes y el tempo de Ask me now de Telonious Monk, Con Alma prolongó la calma instaurada, en la que volvió a resurgir el genio de Dizzy Gillespie. Ceora, la bella bossa nova de Lee Morgan, impregnó el concierto de sabor latino que subió de intensidad con Nica’s dream de Horace Silver. En Ow! de Count Basie surgió el swing en forma de rythm. El concierto concluyó con Jean de Fleur del gran guitarrista Grant Green.

Fabuloso concierto, un nuevo éxito artístico y de convocatoria que llenó la sala del Casino Antiguo de Castellón y que la audiencia supo reconocer y agradecer. El presente ciclo de Jazz a Castelló está congregando a grandes artistas y ofreciendo una calidad inmejorable con la entrada gratuita, un logro que merece un reconocimiento hacia los organizadores y patrocinadores.

Jazz on films. The new wave.

JAZZ.DISCOS-Jazz on films.The New Wave

VV.AA.   (caja con 5 CDS)

Moochin’ About/ Connex  – 2013 // Universal – 29 Euros

Caja de 5 discos que recoge las bandas sonoras jazzistas de 7 películas francesas de entre 1.957 y 1.962, interpretadas y /o compuestas por grandes músicos americanos que en esos años, apoteosis de la “nouvelle vague” francesa, residían o merodeaban por el París que deslumbraba aún al mundo con su aureola mítica de bohemia, intelectualidad y chicas con boina. Los films a los que pertenecen las BSO  y los músicos que las interpretan son:

– “No sun in Venice” (Roger Vadim,1.957) – The Modern Jazz Quartet

– “Ascensor para el cadalso” (Luis Malle,1.957) – Miles Davis

– “Les liasons dangereuses” (Roger Vadim,1.960) – Art Blakey Jazz Messengers

– “Des femmes disparaissent” (Eduard Molinaro,1.959) – Art Blakey Jazz Messengers

– “À bout de souffle” (Jean Luc Godard,1.960) – Martial Solal

– “Un temoin dans la ville” (Eduard Molinaro,1.959) – Barney Wilen

– “Eva” (Joseph Losey,1.962) – Michel Legrand

En principio pudiera sorprender que  sólo dos de esos siete films pertenezcan  claramente a los postulados de la “nouvelle vague” (el clásico fundacional de Godard y el de Malle);  aparecen acompañados por dos thrillers convencionales de Molinaro y otros dos del temible y, en aquellos años envidiado, Roger Vadim (Bardot,Fonda…en fin), uno de los peores cineastas franceses de cualquier ola  pero con una portentosa capacidad para dar el pego a los desprevenidos. La inclusión de Losey/Legrand puede parecer aún más discutible si nos ponemos estupendos, ni esa es una película enteramente francesa, ni desde luego tiene algo que ver con la “nueva ola”, más allá de que esté filmada en blanco y negro, pero sale Jeanne Moreau y en la banda sonora  además de la partitura de Legrand se oyen dos temas de Billie Hollyday. Vale.

En esos años en París viven: Ben Webster, Sidney Bechet, Dexter Gordon, incluso pasa largas temporadas Davis… La oleada de músicos, negros en su mayoría, que se trasladaron a Europa al final de la Segunda Guerra Mundial y en los años 50, huyendo del universo  abiertamente segregacionista de los músicos de jazz en EEUU. Eso significaba la existencia de clubs en  la ciudad, de rítmicas locales en condiciones de acompañar a los grandes músicos instalados en la ciudad y a sus amigos y visitantes. Los años del Club Saint Germain , donde pronto destacaría un guitarrista llamado Sacha Distel o el cuarteto residente de René Utreger.

Son los años del General Degaulle, del conflicto de Argelia, del estrábico Sartre y del Citröen Tiburón, del cine académico y chauvinista;  los años en los que surgen Truffaut, Godard, Malle, Chabrol… en una ciudad que respira jazz. Y el jazz se sube también a la pantalla con el ascensor de Malle /Davis en esa legendaria sesión de grabación en la que prácticamente se improvisa sobre el copión de la película. A Davis le acompañan los músicos del cuarteto de Utreger, con un jovencísimo Barney Willen, al que después dedicaremos unas líneas, con 19 años, al saxo, y Kenny Clarke , otro ilustre expatriado, a la batería. Cuenta la leyenda que durante la sesión Juliette Grecco , entonces compañera de Davis, preparaba bocadillos de saucichon y Boris Vian fumaba sin parar en un rincón.

Ese mismo año, el pianista  John Lewis recibe el encargo del avispado Vadim para componer la banda sonora de “No sun in Venice”, que interpreta con su grupo el MJQ, una partitura bastante alejada de los aires mas bluesy que venía marcando Milt Jackson hasta entonces, y que abre la puerta a ese” Jazz con Pajarita” de aires formalmente clásicos que será el emblema del MJQ en  años siguientes.

Art Blakey y sus Messengers despachan en 1.959 y 1.960 dos bandas sonoras para el cine francés;  algo traída por los pelos en el caso de la adaptación contemporánea que hizo Vadim del clásico “Las amistades peligrosas”, con el apoteósico Gerard Phillipe de protagonista (otro desperdicio en manos del cineasta french-lover ) y más funcional en el thriller de Molinaro con el gran Lino Ventura de protagonista y  la presencia  del ubícuo Barney Willen al saxo.

Godard hace sonar  incesante el martilleo del piano de Martial Solal en la aún fotogénica y fundacional “À bout de souffle”, acompañando a Belmondo y Seberg en su recorrido idiota y criminal por un París cotidiano, alcanzando lo más alto de la cresta de la ola nueva. El jazz y Godard volverán a encontrarse pero nunca más de un modo tan elemental y profundo.

Ya dijimos que la inclusión de Legrand/Losey en el pack queda un poco forzada, una partitura de acompañamiento de aire cosmopolita y la inclusión  de “Willow weep for me” y “Loveless love” cantadas por Billie Hollyday en la película del cerebral Losey, más “europea” que francesa, son sin embargo una buena razón para quedarse un rato mirando al techo.

En cuanto a Barney Willen, ese jovencísimo saxofonista de padre norteamericano y madre francesa que se encontró casi por casualidad tocando con Miles Davis en “Ascensor al cadalso”, decir que tuvo una brillante carrera “francesa” y realizó numerosas grabaciones sin llegar jamás a ser un músico de la división de honor, pero su saxo impregnó las pantallas de un aroma a Gitanes rubios que aún no se ha desvanecido del todo, como demuestra la reedición de esas bandas sonoras en la segunda década del siglo XXI.

JAZZ ON FILMS . THE NEW AGE es el volúmen 3 de una colección de cajas con registros remasterizados de bandas sonoras jazzísticas, recopiladas y presentadas con sus correspondientes libretos por el jazz-writter Selwyn Harris . Las otras dos están dedicadas al cine negro : JAZZ ON FILMS. NOIR y al cine de ambiente beat/cool : BEAT,SQUARE AND COOL.

Seguiremos informando.

Bob Bebop

Without a Net

 

WITHOUT A NET Wayne Shorter

Wayne Shorter Quartet

Blue Note – 2013

Wayne Shorter : saxo tenor y soprano

Danilo Pérez : piano

John Patitucci : contrabajo

Brian Blade : bateria,percusiones

¿ ES  “WITHOUT A NET” EL  MEJOR  DISCO DE  JAZZ  DE LA DÉCADA  ?

El retorno de Wayne Shorter a Blue Note tras 43 años de exilio; 9 temas; 79:08 minutos; 6 composiciones nuevas; 2 firmadas por la banda al completo; 6 por WS; solo uno ajeno: “Flying down to Rio”, una versión de alto voltaje del tema de la película de 1.933, de la que no hemos podido olvidar a aquellas señoritas bailando busbyberkelinianamente , y de forma imprudente , sobre las alas de un avión de cartón mientras “bajaban hacia Rio”… Todos los temas fueron grabados durante la gira del grupo en 2011 excepto “Pegasus” , un poema tonal de 23 minutos en el que el cuarteto se convierte en noneto con la incorporación de The Imani Winds (flauta, oboe, clarinete, corno y fagot ) y que contiene un apabullante y atlético (dijo, alguien) solo de Shorter con el saxo soprano , confirmando que a los 80 años conserva un poderoso, personal  y bello sonido .

“Pegasus” fue grabado en directo en el Walt Disney Concert Hall.  El disco se abre con una recreación de “Orbits” el tema que escribió Shorter para el  “Miles smiles” (1.967) de Davis, e incluye también una versión de “Plaza Real”,  que apareció en “Procession” de Weather Report  (1.983), con un Pérez desatado. ¿He dicho ya que mi favorita es “Zero Gravity to the 10 th Power”?. ¿No?. Pues ya está dicho.

Ahora vamos con los adjetivos, todo lo anterior puedes encontrarlo aproximadamente en el All Music, o en el excelente blog jazzrecordings .

El Quartet funciona como una perfecta máquina de improvisación, generando tensiones vertiginosas a veces y otras equívocamente románticas, atmósferas que cambian mientras sostienes la respiración, giros insospechados. Blade reinterpreta con sutileza y brío el papel del baterista contemporáneo, Patitucci  se estira , se tensa y se destensa más allá de la lógica de su instrumento, Danilo crece y crece, encadenado a veces a la improvisación de Shorter y otras convertido en un poderoso y juguetón rey de la jungla; sostienen entre todos la sombrilla de playa sobre sus cabezas mientras el Huracán Shorter ruge y en su ojo asoma esa cosa tan rara que suele llamarse…¿belleza?

No es difícil acabar revolcado en la cursilería si seguimos por ese camino.

No sé. “Pegasus” es ya sin duda una composición histórica, “Zero Gravity” y “Starry Nights” suenan subyugantes  y enaltecedoras, y oye, “Flying down to Rio” es algo muy distinto a un divertimento…

No sé. ¿El mejor disco de jazz de la década?

¿Por qué no?

Bob Bebop

Cine y Jazz

Portada libro Carlos Aguilar

UN  LIBRO

Por  BOB  BEBOP

CINE  Y  JAZZ

Carlos Aguilar

Cátedra – 384 páginas – 25 Euros.

Carlos Aguilar , reconocido historiador cinematográfico y autor de la popular “Guia del Cine” con  más de 25.000 reseñas de películas, ha publicado en Cátedra  “CINE Y JAZZ”, con centenares de entradas e ilustraciones que ofrecen un panorama documentadísimo y muy divertido sobre la relación entre el cine y el jazz, dos de los vehículos de transmisión del tiempo y el ritmo que nos legó el lejano siglo XX y cuyos ecos siguen siendo hoy ineludible referencia aunque  consumamos películas y músicas en formatos distintos de cuando se hicieron las películas y las músicas de las que Aguilar nos habla en su libro.

Bandas sonoras míticas por su orientación jazzistica y escritas directamente para la pantalla (Ellington y “Anatomía de un Asesinato”, Mancini y “Sed de mal”…), documentales de referencia ( “Jazz on a summer day”, “One great day in Harlem”…) , clásicos sobre figuras del jazz ( del “Around midnight “ de Tavernier al “Bird” de Eastwood…) sabrosamente diseccionados, joyas ocultas,  flores peligrosas..(las bandas sonoras del mítico maestro José Solá para los thriller urbanos rodados en Barcelona a finales de los 50 con músicos como Pedro Iturralde; músicos italianos como Piero Umilliani y sus reinterpretaciones de temas de jazz en giallos y películas de consumo de los 60; la presencia de leyendas del jazz como Lionel Hampton o el Modern Jazz quartet en oscuras películas francesas de  serie …), la influencia clara del jazz en la nouvelle vague (Malle y Davis en “Ascensor al cadalso”, Godard y Solal en “About le souffle”, Truffaut y “Disparen sobre el pianista”…), justas reivindicaciones como la de “Calle 54” de Trueba (2000) que merece una revisitación desprejuiciada para apreciar su riesgo apasionado, filmaciones sobre músicos como Gerry Mulligan, Coleman Hawkis, Ben Webster…,la presencia de grandes iconos del Jazz en películas del Hollywood clásico (Ellington,Armstrong,Basie…)y decenas de entradas igualmente jugosas.

Si crees saber ya todas esas historias puedo asegurarte que Carlos Aguilar te reserva por lo menos un par de centenares más en un libro muy bien editado que no debe faltar en la biblioteca de ningún  buen aficionado al jazz y al cine. Una bonita portada además. Mi más ferviente recomendación

La grande bellezza

La-grande-bellezza

“ LA GRANDE  BELLEZZA”  

Paolo  Sorrentino  – Ita.-2013 

por 2 Cabalgan Juntos

TONY  SERVILLO SOLISTA MAGISTRAL

Ver a Jeb Gambardella , el protagonista de “La Grande Bellezza”, caminando por la noche romana con heroica indolencia , chaqueta naranja y pantalones blancos , es un espectáculo imprescindible para mantener bien engrasado el entrecejo. Tony Servillo, ese inmenso actor italiano, es Gambardella y nos devuelve con su rostro, con su gesto, con su voz , el recuerdo de los más grandes, del mejor Marcello, de Vittorio, de las epopeyas fellianianas y los purgatorios de Antonioni, de la Edad de Oro del Cine Italiano.

“La Grande Belleza” es toda ella una reconstrucción, un remake casi, de aquel glorioso cine italiano, en la que el “indiferente” Gambardella/Servillo se pasea entre las ruinas de la Roma del bunga-bunga berlusconiano . Todo se ha ido a la mierda.  Roma, una vez más ciudad abierta, ha entregado el corazón que nunca tuvo a la misma vieja casta de pretores de siempre.

Podrá objetarse y no sin razón que Sorrentino ha hecho una especie de “En busca del Arca perdida”  sutituyendo las películas de aventuras que alimentaron el palimsesto de Speilberg  por los clásicos de los gigantes del cine italiano, de “La Dolce Vita” a “La Aventura” y “La Noche”, pero ha tenido la genialidad de entregarnos de nuevo a Servillo en la apoteosis de su virtuosismo para que asistamos a su improbable redención de entre los muertos entre campanilleos falsamente místicos, bien lejanos de la engorrosa pretenciosidad de Malick por cierto, por su aire precisamente mistérico y francamente insensato, dejándonos un inolvidable regusto contemporáneo alojado en los ojos de ese Gambardella/Servillo que nos miran y nos ven desde un lugar no tan lejano : ¿ Quién no se ha traicionado nunca a sí mismo?.

La película acaba de ganar el Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa y es muy probable que también gane el Oscar , palmito no le falta para eso, pero no estamos esta vez ante otro caramelito como “The Artist”, aquella cosita tan cuca. No. “La Grande Bellezza” da miedo, por lo menos nos lo ha dado a nosotros. Ve y escucha la versión bunga-bunga de “Tu fai l’Americano” en la película y sabrás de que hablamos.

Por respeto básico a Sorrentino y al gran Tony Servillo hay que ver la película en versión original subtitulada, desde luego, sería un crimen no oir esa voz profunda que se pasea con nosotros sobre esa Roma que también somos nosotros.

Probablemente en DVD en un par de meses. Vale sobradamente la inversión. Nos lo agradecerán.

Otras películas de Paolo Sorrentino & Tony Servillo:

–       “Las consecuencias del amor” (2005)

–       “Il Divo” (2008)

Película de Tony Servillo pendiente de estreno en España :

–       “Viva la Libertá”  – Roberto Andó (2013)

Peter Beets “New Groove”

PETER BEETS “New groove”

Sin título

Peter Beets:  piano

 Joe Cohn: guitarra

Reuben Rogers: contrabajo

Martijn van Iterson: guitarra

Ruud Jacobs: contrabajo

Criss Cross Jazz. 2008

Peter Beets hereda en este disco la formación de trío de piano, guitarra y contrabajo que, a finales de los años 30, Nat King Cole introdujo en el jazz. En esta época predominaban las Big Bands, por lo que este trío sin batería fue una auténtica revolución.

En el primer trío presentado por Nat King Cole, lo acompañaban Oscar Moore a la guitarra y Wesley Prince al contrabajo. Otros músicos como Ray Charles y Oscar Peterson emularon esta formación  posteriormente, e incluso Jim Hall, en 1957, grabó el Jazz Guitar junto con Red Mitchell (contrabajo) y Carl Perkins (piano), con los que consiguió realizar un disco realmente emotivo y bello.

En 1961, el pianista Walter Norris grabó The Trío junto con Billy Bean a la guitarra y Hall Gaylor al contrabajo. Disco imprescindible para cualquier buen aficionado al jazz en que el mismo Jim Hall participó escribiendo los textos del CD.

Peter Beets es uno de los pianistas más interesantes que podemos encontrar hoy, poseedor de una técnica prodigiosa y un swing inmejorable cargado de toda la tradición de los grandes pianistas de jazz. En este “New Groove” se ha sabido acompañar de excelentes músicos y habituales en otras formaciones con él,  como Joe Cohn y Matijn van Iterson a la guitarra, Reuben Rogers y Ruud Jacobs al contrabajo. El resultado  es un disco repleto de buenos estándares, tocados de una manera sutil y espléndida, en el que se destila una nueva manera de crear ambiente para que la improvisación fluya, algo que se consigue desde el primer tema.

Groove.

Valoración del disco:

 ★★★★

Horacio Fumero Trío

HORACIO FUMERO TRÍO

Horacio Fumero

ALTOS VUELOS

Concierto: Horacio Fumero Trío

Hot Cool. Vila-real

Ciclo: Avui Jazz. Auditori de Vila-real. 23:00h

Músicos: Horacio Fumero, contrabajo; Mariano Lolácono, trompeta; Joan Monné, piano

La primavera ha atraído a las primeras aves canoras que recalaron en el Auditori de Vila-real y ofrecieron el concierto del trío liderado por el contrabajista Horacio Fumero. Argentino de nacimiento (Cañada Rosquín, 1949) y catalán de adopción, Horacio Fumero es uno de los contrabajistas más valorados y respetados en Europa, dónde se “posó” junto a un gato, el Barbieri, en el año 1973 para participar en el festival de Montreaux. Pero Horacio no fue un ave de paso, sino que anidó en Ginebra y más tarde, en 1980, se mudó a un habitat más cálido, dónde de la mano o bajo el ala, elija el lector, de Tete Montoliu instaló su residencia en Barcelona hasta la actualidad. Tete incubó y vio crecer a este polluelo hasta que se  convirtió en el águila imperial que surca el firmamento de los diferentes paisajes musicales que constituyen su diverso hábitat natural.

Fue avistado por última vez surcando el auditorio de Vila-real en la noche del viernes 4 de abril, en compañía de otros pájaros de buen agüero que le escoltaron en el concierto en el que presentó su último disco denominado “Vuelos” en el que cada tema está dedicado a un tipo de ave oriunda de su tierra natal, concretamente fue liberando de forma ordenada al Chimango, la Torcacita, el Tero Tero, la Cigüeña, el Chajá, las Golondrinas, el Carancho, el Tordo y el Ñandú, transformando el auditorio en un aviario en el que cada ejemplar competía por ofrecer el mejor de sus cantos.

Esta obra discográfica contiene una mescolanza de profundas raíces asentadas en estilos oriundos junto con retazos de jazz, blues y un mosaico de melodías y armonías construidas desde la ingente creatividad y la vasta cultura musical de Horacio Fumero. Nadie se sorprende ya del arte y el aplomo de este respetado contrabajista y compositor, tampoco del buen hacer del excelente pianista catalán Joan Monné ya que ambos han visitado – y esperamos que lo sigan haciendo – con asiduidad los escenarios de nuestra provincia, pero si que constituyó una agradabilísima sorpresa el trompetista argentino Mariano Lolácano, un valor en continuo crecimiento y del que oirán hablar mucho en el futuro. Con un estilo impecable, arraigado en las influencias de Wynton Marsalis, Miles Davis, George Garzone, Louis Armstrong, entre otros y con una dicción y lenguaje ricos y extensos, Mariano embelesó al respetable.

Fue un concierto de altos vuelos, en ocasiones acrobático, en otras majestuoso como el del cóndor, pero siempre armónico, siempre con un rumbo definido, siempre a favor de corriente.

Ojalá que estas aves precursoras de primavera ahuyenten a los pájaros de mal agüero, y que la cultura en general y el jazz en particular renazcan de entre sus cenizas cual ave fénix y remonten un vuelo que nunca debieron abandonar.

Eladio Reinón Quartet

ELADIO REINÓN QUARTET

Eladio Reinón

Hot Cool

Auditori de Vila-real, Castelló de la Plana, España

7 de febrero de 2014, 23:00 h

Ciclo Avui Jazz

Músicos: Eladio Reinón, saxo tenor; Albert Sanz, piano; Max Salinger, contrabajo; Stephen Keogh, batería

Estaba programado un concierto a cargo de la cantante británica Tina May como líder, pero problemas de salud le impidieron acudir a la cita. A cambio contamos con la presencia de Eladio Reinón, con los “siders” originales de Tina, el extraordinario baterista Stephen Keogh, el creciente valor del teclado bicolor, el paisano Albert Sanz y un bisoño norteamericano de Boston, Max Salinger.

Se esperaba pues que asumieran el mando en plaza tanto Albert como Stephen, pero el curso del concierto se encargó de alterar las expectativas del respetable. Albert Sanz se fundió en un segundo plano junto con el rokie contrabajista Max Salinger. Stephen, un fino estilista en todas las lides rítmicas jazzísticas no defraudó y estuvo a la altura a la que nos tiene acostumbrados. Eladio, en cambio, con una discreción digna de un ujier, dejó que su música se encargara de engrandecer su menuda figura. Su ortodoxa y meliflua dicción cercana a la de Paul Desmond, producía el espejismo de estar escuchando a un saxo alto antes que un saxo tenor, lo cual satisfaría a los más exigentes diletantes desmonianos y getzianos.

El discurso transcurrió entre conocidos standards de jazz como Stables mates, de Benny Golson, Cheese Cake de Dexter Gordon o Syeeda’s song flute de John Coltrane, boleros como “Tres Palabras” de Oswaldo Farres y composiciones propias de Eladio Reinón como un blues-rumba homenaje a Charlie Parker.

Lo que al principio pareció un cumplido de Albert Sanz para salir del atolladero y contentar al público “Uno de los grandes saxofonistas de jazz de este país”, se fue fraguando como una realidad tangible con el transcurrir del concierto.

Keogh no le anduvo a la zaga a Reinón y desenfundó todas sus artes percusivas con la precisión y gusto a las que nos tiene acostumbrados. Sanz fue disponiendo junto con Salinger y Keogh un firme sobre el que se deslizaba Reinón sin aparente esfuerzo y sin aspavientos, más allá de los necesarios para hacer hablar a su instrumento en un lenguaje que conocemos todos: jazz.

El concierto no fue el único acto cultural que ofreció el ciclo Avui Jazz en la noche del pasado viernes, sino que estuvo acompañado por la exposición de fotografías de jazz en la casa del Oli y la edición del libro de la presente temporada con los comentarios del prestigioso crítico Bob Bebop y fotografías de los miembros de la agrupación fotográfica Sarthou Carreres.