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Tárrega en Jazz

portada

El guitarrista FERNANDO MARCO arregla 6 temas del compositor y virtuoso de las seis cuerdas FRANCISCO TÁRREGA (1.852 – 1.909),  y entrega una composición propia como homenaje , “Recordando a Tárrega”, en la que cita (¿cómo evitarlo y porqué? ) el tema indiscutiblemente más reconocido y reproducido del autor,  el tono que por rocambolescas peripecias usa la telefónica Nokia como indentificativo de llamadas.

“TARREGA EN JAZZ”  es un cosmopolita acontecimiento para un ajustadísimo cuarteto : Fernando Marco a la guitarra, Ricardo Belda al piano, LLuis LLario al bajo y Diego Clanchet a la batería, con un invitado de excepción en la grabación de este disco: el saxofonista Eric Alexander, que se incorpora con generosidad en tres de los temas ( “Recuerdos de la Alhambra”, “Lágrima” y la propia composición de Marco).

Con gran versatilidad de recursos por parte del arreglista, respetuoso pero juguetón, y la complicidad  de sus músicos, Tárrega  se nos aparece contemporáneo y actual en sus melodías, tocado de aires latinos en ocasiones, nostálgico y evocador siempre.

Poner en pie a Tárrega en el País del Jazz y mostrarlo como un audaz compositor de melodías sutilísimas, bellamente rearmonizadas por Marco, es una empresa que exigía gusto y temple, de los que va sobrado, y en la que ha sabido hacerse entender por sus músicos que comparten el levantinismo mediterráneo del viejo prócer,  virtuoso que recorrió las salas de concierto del mundo con su guitarra de maderas nobles; ahora la electricidad suave y la pulsación rítmica, el beat que mantiene el tono de “Tarrega en Jazz”, dan un giro inesperado a la apreciación más conservadora del clásico.

Crítica de BOB BEBOP.

“Impressions”. MILES vs WES

“Impressions”. MILES vs WES

por UnodelosWEStros

Ambos fueron músicos de color, con actitudes diferentes. Genios opuestos que nunca se cruzaron. Lo más cerca en Impressions, pero no en el plano físico sino conceptual. Del “So What” modal de Miles (1959), desarrollado por Coltrane en el exuberante “Impressions “(1961) a la versión del modesto Wes (1965) que sin abandonar la sonrisa ni las restricciones del jazz modal, supera en intensidad expresiva a los citados. Los dos temas son herederos del diseño de Ahmad Jamal  en su  “Pavanne” (1955) que a su vez, es un cover de otro tema de Morton Gould (1939)

Davis, de acomodada cuna y músico de carrera, creció en un entorno culto y como músico consagrado participó activamente en múltiples proyectos artísticos, siempre en vanguardia. Es seguramente, el jazzman más influyente. Iconoclasta que revolucionó, conscientemente, el escenario del jazz en varias ocasiones, conmocionando sus coordenadas, demoliendo conceptos, atreviéndose con todo, proponiendo nuevos caminos, para abandonarlos al poco tiempo y abrir otros. Cuestionó permanentemente el stablishment, incluso a sí mismo, siempre epatando, con suficiencia, seguro de su poderío. Cuando su innovadora propuesta era tendencia, él ya estaba en otra cosa. Como una locomotora sin raíles, libre y veloz. El mundo en el furgón de cola, a bandazos, sin conocer ni trayecto ni destino.

Disfrutó de sus éxitos, siempre huraño, constantemente creativo y distante.

Wes, humilde, autodidacta, obrero y músico fuera de horas. Afable, cercano, discreto, creó su jazz desde la base, reformulando y expandiendo el blues, fagocitando swing, hard bop, cool, soul, con analítica elegancia hasta llegar a la esencia. Innovó en todo, ritmo, melodía, armonía, expresión, narrativa, sonido, ensamblado un estilo inconfundible e inimitable, de estratosférica calidad creativa. Todo standard que abordó quedó convertido en una versión distinta, especial y mucho más rica, de modo que, resulta  imposible revisar cualquier tema sin escuchar y analizar el enfoque de Wes. Su revolución era silenciosa, más allá de sus éxitos como instrumentista y original intérprete y a pesar de acabar su carrera rehén de la emergente industria del pop, su poderoso legado ha continuado vigente, tras su prematura muerte a los 45 años.
Hoy sigue asombrando a músicos y aficionados, su trascendencia en la evolución del jazz sigue creciendo y desde nuestra perspectiva, su revolución larvada se percibe hoy como de formidable calado. Respetado y admirado por todos, nadie hasta ahora, ha conseguido emularle, imitarle, ni siquiera escapar al cobijo de su sombra, siempre calurosa y positiva. Porque Wes sigue allí arriba, inalcanzable.

Si Davis trastocó los cuatro puntos cardinales del jazz y plantó su mojón en el origen, Montgomery transitó amablemente por la tierra para elevarse hasta el cenit, añadiendo al N, S, E, O, otro punto cardinal, el punto WES.

Davis, Coltrane, la crème del Olimpo. Oigan lo que hizo Wes con “Impressions” con el mismo Trío que aquellos. Winton Kelly, Paul Chambers y Jimmy Cobb, legendaria formación (infravalorada en mi opinión) y Wes en su punto óptimo de sazón. La conexión Winton-Wes, más que asombrosa, sublime. 1965 en directo desde el Half Note, NYC.

Wes Montgomery – Impressions – The Verve Jazz Sides (1966) {1995, PolyGram} disc2 track7
Pueden verlo con otra formación, poco conocida pero excelente: Arthur Harper (Contrabajo) Harold Mabern (Piano) Jimmy Lovelace (Batería) Bégica 1965, un directo pulidísimo, Impressionante.
http://video.yandex.ru/users/igor1964p/view/7/
Otra grabación rara, una matinal en directo, 1965 en el Half Note de N.Y. Wes con Kelly y Cobb, parece que sin Chambers y quizás, con un Ron Carter veinteañero. El off alude a “So What” dando paso a “Impressions” y Wes sonriente y con ganas, galopa elegante sobre Davis y Coltrane, en un vertiginoso solo-tema de 6 minutos. Increíble.

https://www.youtube.com/watch?v=pN30tqo31A0