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Entrevista a Charles McPherson

Charles-McPherson-2Gracias a la hospitalidad de nuestro anfitrión, Fernando, compartimos mesa con Charles McPherson, Bruce Barth, Jeremy Brown y Stephen Keogh quienes, de gira por nuestro país, hicieron una pausa para descansar y degustar la gastronomía del anfitrión, en cuya persona se concilian las dotes de cocinero y músico, amén de las de profesor, promotor de jazz, productor de vino y bonhomía (no, no le debo pasta).

Charles, se excusó de comer paella, por motivos de su dieta, lo cual fue motivo de alborozo general, pudimos repetir.

Ya en las postrimerías, con la ayuda de un souffle de café, café propiamente dicho y hecho y algún brebaje espirituoso-digestivo que vino a facilitar el don de lenguas, entablamos la conversación que seguidamente transcribimos en forma de entrevista.

Una breve reseña biográfica.

Nació en Joplin, Missouri, el 24 de julio de 1939. A los 9 años se mudó a Detroit, hecho crucial en su vida y en su carrera, ya que aparte del ambiente jazzístico que impregnaba la ciudad, pudo conocer al pianista Barry Harris y posteriormente estudiar con él. Pero además, la vecindad también le obsequió con la amistad y la compañía de Lonnie Hillyer, trompetista, con quien compartiría muchos años de sider en la formación de Charlie Mingus. Por si estas coincidencias no fueran suficientes, en la misma calle donde vivía, a pocas manzanas se hallaba el Bluebird, el club de jazz más importante del momento, en el que la formación estable de la casa la integraban Barry Harris en el piano, Pepper Adams en el saxo barítono, Paul Chambers o Beans Richardson en el contrabajo y Elvin Jones en la batería.

Cuando tenía 20 años, ya forjado como un auténtico jazzman, se mudó a New York, donde se enroló en la formación de Charlie Mingus con quien giró y grabó durante 12 años.

En 1978 se mudó a San Diego, California, dónde vive en la actualidad.

MAJAZZINE: Anoche estuviste colosal en el concierto del Jimmy Glass de Valencia. A tus 75 años estás en plena forma y demuestras que sigues teniendo mucho fuelle y mucho arte.

CHARLES MCPHERSON: Muchas gracias, es muy amble de tu parte.

M: Ayer en Valencia, mañana en Barcelona, pero hoy en Benicàssim. Aunque hoy es sólo para descansar. Es la segunda vez que estás por estas tierras, la primera fue en 1992 en el añorado Café del Mar del Grao de Castellón.

C.M: Sí, estoy encantado de disfrutar un tiempo de relax con amigos. Me encanta esta zona, es como estar en casa, el paisaje y el clima son muy parecidos a los de San Diego y la gente es muy acogedora.

M: ¿Quién te motivó en la música?

C.M.: Empecé a tocar la trompeta y el fliscorno, pero no tardé en cambiarme al saxo alto a los 13 años. Aproximadamente entre los 13 y 14 años empecé a escuchar jazz, sobre todo a Duke Ellington y Charlie Parker. Afortunadamente vivía a cinco minutos andando de la casa de Barry Harris y fue con él con quien empecé a estudiar música y jazz a los 15 años. Realmente la influencia de Barry Harris fue decisiva en mi carrera musical.

M: ¿Cuáles son tus principales influencias musicales?

C.M.: Oh! Son muchísimas (pausa, ojos cerrados) Bien, citaré algunos de los más importantes, Charlie Parker, Duke Ellington, George Gershwin, Richard Strauss, Bach, Bela Bartok, Billie Holliday, el Blues…

M: ¿Por qué elegiste tu instrumento?

C.M.: Sin duda por su sonido, es a la vez dulce, rotundo y sexy, es como la voz humana. Pero también por su apariencia, por su forma, es un instrumento muy bonito (risas y asentimiento por ambas partes) La trompeta, en cambio es más estridente.

M: Dices que la trompeta es estridente, pero a ti te gusta pasearte por los registros agudos, conservas al menos un poco de alma de trompetista.

C.M.: (Risas) es cierto, quizá porque yo empecé con la trompeta.

M.: Por cierto, si no existiera el saxofón ¿que instrumento tocarías?

C.M.: La trompeta (sin pausas ni titubeos, acompañando la respuesta de una sonrisa)

M: ¿Qué recomendarías a un principiante en tu instrumento?

C.M.: Que conecte con su instrumento a través del canto y que practique pensando en el canto tanto como pueda. El sonido tiene que estar en la cabeza y en la garganta, en la voz, antes que en el instrumento.

M.: ¿Qué le recomendarías a un saxofonista para mejorar?

C.M.: Que practique mucho con el metrónomo y que practique mucho el leguaje y el fraseo.

M.: ¿Y para mejorar el lenguaje y el fraseo?

C.M.: Escuchar gran variedad de música y de músicos, no sólo de un estilo, en este caso el jazz. Hay que aprender a extraer la parte más importante de un fragmento o de una frase, al igual que hacemos en la lectura de textos. El núcleo de la frase, aquello que mejor define lo que estamos escuchando es con lo que nos tenemos que quedar e incorporar a nuestro lenguaje. Esto lo considero muy importante para mejorar nuestro lenguaje.

M.: ¿Cuál es el estilo en el que te sientes más cómodo?

C.M.: El bebop (rotundo). Aquí tengo que decir algo. Para mí el bebop es el estilo más importante porque abarca al resto de estilos del jazz. Si eres capaz de tocar bebop, eres capaz de tocar cualquier estilo dentro del jazz. Es bueno dedicarle mucha atención y mucho estudio al bebop para progresar en el jazz.

M.: ¿Cuáles son tus intérpretes favoritos?

C.M.: Están todos muertos (sonríe) Duke Ellington, Charlie Parker, Bud Powell, Bill Evans, Pepper Adams, Barry Harris.

M.: ¿Y cuáles son tus compositores favoritos?

C.M.: George Gershwin, Duke Ellington, Cole Porter, Bach, etc.

M.: ¿Cuál es tu configuración favorita en tu instrumento?

C.M.: Mi saxo es un alto Selmer Mark VI de 5 dígitos, uso una boquilla Meyer del número 6, y una caña Vandoren del número 3 (no especifica modelo).

M.: ¿Por qué elegiste el saxo alto en vez de otro registro?

C.M.: Por la tesitura y el timbre, también por la influencia de Charlie Parker.

M.: ¿Es el saxo alto más difícil de tocar que el tenor, por ejemplo?

C.M.: Sin duda, sacar un buen sonido con el saxo alto es más difícil que con el saxo tenor, requiere dedicarle más tiempo a explorar y trabajar más el sonido. También es más difícil afinar con el saxo alto que con el saxo tenor.

M.: En 1988 grabaste el sonido del saxo de Charlie Parker en la banda sonora de la película Bird, de Clint Eastwood ¿qué tal fue la experiencia?

C.M.: Fue un honor y una gran experiencia.

M.: ¿Cuáles son tus aficiones, aparte de la música?

C.M.: La lectura. En especial todo lo relativo a la civilización sumeria.

M.: ¿Por qué?

C.M.: Porque en su origen está el origen de la actual civilización, lo que nos conecta con la Creación.

M.: Muchas gracias Charles por atendernos tan amablemente. Ha sido un honor para nosotros poder compartir tu tiempo, tu sabiduría, tu talento y tu humanidad.

Esperamos volver a verte pronto

Charles-McPherson-3Hot Cool para Majazzine

Benicàssim, España 30 – 04 – 2015

Concierto Charles McPherson Quartet

Día: 29/04/2015Charles-McPherson-2

Hora: 20:45h

Lugar: Jimmy Glass, jazz bar, calle baja 28, Valencia, España

Género: Jazz

Músicos: Charles McPherson, saxo alto; Bruce Barth, piano; Jeremy Brown, contrabajo; Stephen Keogh, batería.

Charles McPherson es un icono del bebop, ama este estilo del jazz tanto como el bebop le ama a él. Como declara en una entrevista realizada al día siguiente por este mismo medio y que se publica en la página correspondiente, “Para mí el bebop es el estilo más importante  porque abarca al resto de estilos del jazz…”

A sus 75 años, Charles McPherson conserva intactas las cualidades que le llevaron a la élite mundial del jazz. Musicalidad, sonido, articulación, lenguaje, creatividad, intuición, elegancia, sensibilidad y empatía con la audiencia, son elementos que Charles sigue llevando en su maleta en sus giras por todo el mundo.

En el año 1992, recaló en el emblemático y añorado Café del Mar del Grao de Castelló de la Plana y, aunque no conservamos registros sonoros del evento, el registro emocional permanece intacto al revivirlo veintitrés años después.

Un atiborrado Jimmy Glass recibió y aclamó caluroso la presencia del cuarteto de McPherson, que en esta ocasión se presentó acompañado por Bruce Barth en el piano, Jeremy Brown en el contrabajo y Stephen Keogh en la batería. Tampoco en este aspecto ha perdido olfato el veterano saxofonista, sabe elegir muy bien su compañía.

McPherson y su cuarteto transitaron por un variado repertorio compuesto por temas de propia factura como “A tear and a smile”, standards como Nature Boy, blues como “Tenor Madnes”, temas de Gershwin y por supuesto bebop, bebop a raudales.

El paso del tiempo no ha hecho mella en la musicalidad de McPherson, que conserva intacta su poesía bebop, con su métrica, su rima, su recursos retóricos, sus paisajes musicales, su sonido rotundo o delicado, según lo exijan las circunstancias, su tic de trompetista escalando a los altísimos del registro, su articulación, nada de ello se quedó en el tintero, no escatimó ningún recurso ni ningún esfuerzo.

Sus compañeros estuvieron a la altura esperada y, aparte de disponer el sustrato donde brotaba el arte de McPherson, ofrecieron sendas intervenciones individuales que pusieron de relevancia su auténtica talla musical.

McPherson tiene fuelle y arte para rato y ojalá no tardemos otros veintitrés años en volvernos a encontrar, mas si así fuera tampoco nos importaría.

Hot Cool para Majazzine.