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Dmitry Baevsky – Somethin’ Special

Portada final web

Suena “Cheese Cake” (Dexter Gordon). El timbre es el de un saxo tenor. Pregunto extrañado al productor y ¡oh sorpresa, es un saxo alto! ¡Me la dió con queso! Escudriño críticas y verifico que cualificados críticos sucumbieron también a su impostura. Me reconcilio con mi autoestima y reafirmo mi admiración por Baevsky.

El sonido de Dmitry es cálido, grueso, oscuro, con una rotunda presencia y un timbre lleno de armónicos.

En el presente trabajo, ha elegido un variado ramillete de standards que van mucho con su estilo.

Comienza con Somethin’ Special, (Sonny Clark), jugando al embuste con el timbre de su saxo, y con la estructura del tema que comienza como un blues menor, para sorprendernos con un interludio a ritmo ternario. En el tema dialogan locuazmente piano, batería y contrabajo.

Sigue un mid-time swing con Fools rush in, (Mercer-Bloom), con un tono y un fraseo más vivo y más alegre, en consonancia con el título del tema.

En el siguiente corte Cheesecake, perfectamente instalado en el lenguaje de Dexter Gordon, Dmitry nos ofrece una magistral versión, sin abandonar la onda Gordoniana pero esgrimiendo sus propios argumentos. Un estupendo solo de Fabio Miano y unos compases de alternancia entre breaks y obstinato conducen a un fantástico solo de batería de Joe Strasser.

La cuarta pista rebaja la tensión rítmica, que no la emocional, con un sentido Lament (J.J. Johnson), dónde Baevsky muestra su sensibilidad y su delicadeza enhebrando nota a nota esta preciosa balada.

En quinto lugar aparece Eclypso (Tommy Flannagan), un calypso, para entonar el ánimo. Toma la voz el piano para entregarle el testigo al saxo. El ágil fraseo de Baevsky, a caballo entre el hard y el latin, invita a participar al contrabajo y a la percusión, la cual deja bien patente que ningún ritmo le es ajeno.

Una vez puestos, ¡para qué parar! parece proponer Dmitry con The end of a love affair (Edward Redding) en sexto y lugar, con un guiño latin final.

En séptimo y último lugar aparece I thougt about you (Jimmy Van Heusen). El tema debuta como balada flotando entre subtonos, pero muta en un mid-time swing con un fraseo fresco y fluido, invitando a participar en la conversación al piano y al contrabajo.

En conclusión, un gran disco de un gran virtuoso del saxo…¿alto? Que sí, alto, acompañado de unos grandes intérpretes.

Hot Cool para Majazzine.

Viernes sin ritmo – Jazz al Pati de Les Aules

OLYMPUS DIGITAL CAMERANos acompañó todo el mes de septiembre, pero ha sido cambiar la hoja del calendario, llegar el mes de octubre y los instrumentos enmudecer. Se ha hecho el silencio en el Pati de Les Aules pero el jazz sigue acompañando en su día a día a todos los que pusieron la banda sonora a los viernes de septiembre. Los responsables de que los aficionados a la música nos enamoráramos del jazz tienen nombre y apellido: Celia Mur, Julio Montalvo, Fernando Marco, Luis Llarío, Diego Clanchet, David Philips, Dave Mitchell, Felipe Cucciardi, Ricardo Belda, Lucho Aguilar y Franco Baggiani. Son los culpables de “engancharnos” al mejor vicio de todos: La música.

 

La guitarra, el contrabajo, la batería, el piano, el trombón, la trompeta y la voz han sido las armas que estos maestros de las notas musicales han empleado para conseguir que les echemos de menos. Hay que reconocer que su talento no ha dejado indiferente a nadie. El público que hasta allí se acercaba sabía que ante sus ojos tendría a grandes profesionales que, amenazara lluvia o no, se iban a dejar el alma en el escenario. Los aplausos que recibieron fue el agradecimiento de un público que se entregó a su música para poner punto y final a una semana de trabajo, y dar la bienvenida, a ritmo de jazz, al fin de semana.

 

El tiempo pasa muy deprisa, eso a veces es bueno, pero las esperas siempre se hacen largas. Habrá que esperar hasta el año que viene para que el Pati de Les Aules vuelva a sonar. La cuenta atrás ya ha comenzado, ese es el mejor consuelo, porque como dijo el filósofo alemán Nietzsche: “ Sin música la vida sería un error”. ¡Ya queda menos!

Jimena Bañuelos

http://auntengolavida.es/

Concierto Fernando Marco & Dave Mitchell Quartet

OLYMPUS DIGITAL CAMERACiclo: Jazz al Pati de les Aules

Lugar: Castelló de la Plana, Pati de les Aules

Día y hora: 25 de septiembre de 2015, 22:30 h

Músicos: Dave Mitchell, guitarra; Fernando Marco, guitarra; Lluis Llario, contrabajo; Felipe Cucciardi, batería

El pasado 25 de los corrientes se celebró el concierto que cerraba el ciclo “Jazz al Pati de les Aules” que contó con el patrocinio de la Diputación Provincial de Castellón y la organización de la productora local Blau Records.

Como los aficionados recordarán el ciclo comenzó el día 4 de septiembre con la actuación de Julio Montalvo, el trombonista cubano, a la que sucedieron la de David Philips, el guitarrista y vocalista británico, Celia Mur, la cantante granadina con su cuarteto y finalmente el cuarteto del que ahora nos ocupamos.

No es muy frecuente encontrar cuartetos liderados por dos guitarristas y menos aún que éstos tengan una estabilidad a lo largo del tiempo.

Dave y Fernando son una pareja de hecho de la guitarra de jazz y ya han firmado en régimen de gananciales un par de magníficos trabajos discográficos “Plectrology” y “Contra las cuerdas”, ambos producidos por la productora discográfica y de conciertos “Blau Records”. Al margen del estudio, han ofrecido innumerables conciertos tanto en formación de dúo como de cuarteto. Su complicidad e inteligencia es tan estrecha que cuesta diferenciar dónde acaba la guitarra de uno y comienza la del otro, cada uno con su estilo propio, con su técnica, con su lenguaje, con su articulación, pero, si me permiten la analogía biológica, se podría afirmar que son guitarristas univitelinos, madurados y alimentados por la misma maternidad, la de Wes Montgomey, nexo, origen y fuente de inspiración común

Ofrecieron un concierto memorable, orbitando sobre un centro de gravedad mutuo, que es la admiración y devoción por, quizá el más grande guitarrista de jazz de todos los tiempos, el ya citado Wes Montgomery, al que no se cansaron de evocar en cada tema, en cada frase, en cada acorde, en cada improvisación.

El repertorio estuvo compuesto por conocidos standards tales como Road Song, Moon Glow, Hershy bar, Lazy afternoon, Bye bye blackbird, Estate, Laila y Tangerine.

En Bye bye blackbird, compareció en el escenario el excelente trompetista italiano Franco Baggiani que continuó con una magnífica versión de Estate.

En el contrabajo estuvo un fantástico Lluis Llario, sobrio en los acompañamientos e intrépido y atrevido en los solos, en la línea de lo que ya nos tiene acostumbrados

Y en la batería, con la finura, la sensibilidad, y la precisión quirúrgica de un grande, Felipe Cucciardi, genial como siempre.

La velada se hizo corta y el ciclo también, así que agradecemos a la Diputación de Castellón el patrocinio y esperamos ver la continuidad de este ciclo cultural que ha tenido una muy buena acogida por parte del público de Castellón que sabe apreciar las ofertas culturales de calidad.

Castelló de la Plana, 25 de septiembre de 2015,

Hot Cool para Majazzine

Concierto Celia Mur Quartet

 OLYMPUS DIGITAL CAMERADía: 18 de septiembre de 2015

Lugar: “Pati de les Aules”, Castelló de la Plana

Ciclo: “Jazz al Pati de les Aules” con el patrocinio de la Diputació de Castelló.

Músicos: Celia Mur, voz; Ricardo Belda, piano; Lucho Aguilar, contrabajo; Diego Clanchet, batería.

El pasado 18 de septiembre, con el patrocinio de la Diputación de Castellón y la organización de Blau Records, tuvo lugar el concierto de Celia Mur quartet, dentro del ciclo “Jazz al pati de les aules”.

La cantante granadina asentada en Valencia tiene una dilatada carrera como vocalista dentro del género. A su innato talento se le une una depurada técnica con la que transita por un amplio registro y merced a su refinado gusto recrea los grandes standards del jazz haciéndolos suyos, pero a la vez respetando y dejando traslucir el ADN de las grandes divas que los hicieron famosos. Dominadora de la técnica de improvisación vocal, también conocida como scat, no duda a la hora ofrecer estupendas improvisaciones en cualquier estilo o tempo. Celia Mur es una cantante muy respetada y querida por el público de Castellón, donde ha ofrecido grandes conciertos a lo largo de su carrera.

En esta ocasión nos obsequió con un escogido ramillete de standards entre los que se encontraban “Tha’ts all”, “Nature Boy”, “I’m in the mood for love”, “Fallin’ in love with love”, “Chega de saudade”, “Moonlight in Vermount”, “Billie’s Blues”, “Poinciana” y el eterno bolero “Bésame mucho” en el que fusionó con éxito el jazz latino con el flamenco y en el que además aprovechó para homenajear a uno de sus más fieles escuderos, el contrabajista Lucho Aguilar, con quien ha compartido escenario y grabaciones en innumerables ocasiones. Celia, entre bromas y veras, por un momento transformó el conocido bolero en “Bésame Lucho” arrancando un casto ósculo de su compañero, a la par que la sonrisa y el aplauso del respetable, quien sobradamente complacido no dudó en premiar a ambos con prolongadas y sonoras ovaciones.

Celia estuvo magnífica durante toda la velada, daba igual el registro, el estilo, el momento, modulando su fantástico instrumento, su voz, con una naturalidad y una facilidad pasmosa, mutando entre la dulzura y la dureza sin aparente esfuerzo ni dificultad.

Además de Lucho Aguilar, quien aparte de co-pilotar con prestancia, creatividad y firmeza las secciones rítmica y armónica, ofreció destacados solos de improvisación en la mayoría de temas, completaban el elenco un pletórico Ricardo Belda en el piano, un lujo para cualquier formación, por su seguridad, musicalidad y creatividad, no únicamente en los solos de improvisación, sino en cada nota que pulsa en cualquier momento y situación, un grande del jazz que por más ocasiones en que nos visite nunca nos cansaremos de escuchar. Y finalmente, Diego Clanchet, el gran baterista castellonense, apuntaló e hizo fluir el ritmo, seguro e inspirado toda la velada, redondeó una maravillosa sesión de jazz en un marco acogedor como es el “Pati de les Aules”, escenario del ciclo que patrocina la Diputación de Castellón y que constituye un hábitat inmejorable para este tipo de eventos.

Castelló de la Plana

Hot Cool para Majazzine.

Concierto Charles McPherson Quartet

Día: 29/04/2015Charles-McPherson-2

Hora: 20:45h

Lugar: Jimmy Glass, jazz bar, calle baja 28, Valencia, España

Género: Jazz

Músicos: Charles McPherson, saxo alto; Bruce Barth, piano; Jeremy Brown, contrabajo; Stephen Keogh, batería.

Charles McPherson es un icono del bebop, ama este estilo del jazz tanto como el bebop le ama a él. Como declara en una entrevista realizada al día siguiente por este mismo medio y que se publica en la página correspondiente, “Para mí el bebop es el estilo más importante  porque abarca al resto de estilos del jazz…”

A sus 75 años, Charles McPherson conserva intactas las cualidades que le llevaron a la élite mundial del jazz. Musicalidad, sonido, articulación, lenguaje, creatividad, intuición, elegancia, sensibilidad y empatía con la audiencia, son elementos que Charles sigue llevando en su maleta en sus giras por todo el mundo.

En el año 1992, recaló en el emblemático y añorado Café del Mar del Grao de Castelló de la Plana y, aunque no conservamos registros sonoros del evento, el registro emocional permanece intacto al revivirlo veintitrés años después.

Un atiborrado Jimmy Glass recibió y aclamó caluroso la presencia del cuarteto de McPherson, que en esta ocasión se presentó acompañado por Bruce Barth en el piano, Jeremy Brown en el contrabajo y Stephen Keogh en la batería. Tampoco en este aspecto ha perdido olfato el veterano saxofonista, sabe elegir muy bien su compañía.

McPherson y su cuarteto transitaron por un variado repertorio compuesto por temas de propia factura como “A tear and a smile”, standards como Nature Boy, blues como “Tenor Madnes”, temas de Gershwin y por supuesto bebop, bebop a raudales.

El paso del tiempo no ha hecho mella en la musicalidad de McPherson, que conserva intacta su poesía bebop, con su métrica, su rima, su recursos retóricos, sus paisajes musicales, su sonido rotundo o delicado, según lo exijan las circunstancias, su tic de trompetista escalando a los altísimos del registro, su articulación, nada de ello se quedó en el tintero, no escatimó ningún recurso ni ningún esfuerzo.

Sus compañeros estuvieron a la altura esperada y, aparte de disponer el sustrato donde brotaba el arte de McPherson, ofrecieron sendas intervenciones individuales que pusieron de relevancia su auténtica talla musical.

McPherson tiene fuelle y arte para rato y ojalá no tardemos otros veintitrés años en volvernos a encontrar, mas si así fuera tampoco nos importaría.

Hot Cool para Majazzine.

Crónica RayuelJazz

IMG_0348Espectáculo: RayuelJazz

Día: 23/04/2015

Hora: 19:00 h

Lugar: Biblioteca Pública Rafalafena de Castelló de la Plana.

Músicos: Francisco Blanco “Latino”, saxo barítono; Jorge Sevilla, piano; Pedro Alarcón, contrabajo y locución; Miquel Navarro, batería.

El pasado 23 de abril, la Biblioteca Pública Rafalafena de Castelló de la Plana decidió celebrar el día del libro 2015 con una oferta cultural muy especial. Bajo el título de Rayueljazz, el trío QNus, junto con el saxofonista Francisco Blanco “Latino”, presentó un original espectáculo basado en la novela Rayuela de Julio Cortázar, cuya afición por el jazz quedó reflejada en buena parte de sus escritos, pero es quizá en Rayuela donde late de una manera muy especial.

De la mano de textos extraídos de la novela por el baterista Miquel Navarro, que el contrabajista Pedro Alarcón leía con exquisita dicción, el grupo interpretaba standards de jazz cuidadosamente escogidos y fenomenalmente interpretados.

Los temas interpretados fueron los siguientes:

Jazz me blues (Tom Delaney, versión de Bix Beiderbecke).

Save it pretty mamma (Don Redman, versión de Lionel Hampton).

Body and soul (Johny B. Green , versión de Coleman Hawkins).

Bebop (Dizzy Gillespie, versión del autor).

Central Park West (John Coltrane, versión del autor).

Ain’t misbehavin (Fats Waller).

I don’t mean a thing (Duke Ellington).

St. Thomas (Sonny Rollins).

The Jody Grind (Horace Silver).

Bemsha Swing (Thelonius Monk).

El espectáculo fluye e inunda el ambiente sobre el lecho entretejido por los textos de Cortázar. La rotundidad y solvencia de Latino blandiendo su barítono, el cual maneja con maestría, lideró el enunciado de los temas y las improvisaciones. Transmitió destreza, oficio y solvencia en todos los palos, desde la balada más melancólica, hasta el cool, el bebop, el hardbop, el blues, el funk o cualquier estilo que fuera apareciendo en el transcurso del espectáculo.

Estuvo muy bien escoltado por la sección rítmico-armónica, conformada por el trío QNus en el que militan Jorge Sevilla en el piano, Pedro Alarcón en el contrabajo y Miquel Navarro en la batería. Los tres arroparon las intervenciones de Latino y estuvieron a la altura en sus intervenciones como solistas.

Un espectáculo bien diseñado, bien preparado y mejor ejecutado, tanto, que si prestas suficiente atención, puedes ver a los cronopios asomando sus húmedas y verdosas cabezas de entre bastidores.

Hot Cool para Majazzine

Scott Hamilton Quartet

Lugar: Pizza Express – Londres OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Dia: 3 de enero 2015-01-07

Hora: 21:00h

Entrada: 23 £

Intérpretes: Scott Hamilton (saxo), John Pearce (piano), Dave Green (contrabajo), Steve Brown (batería).

 

Hacía tiempo que Scott Hamilton no visitaba el escenario del Pizza Express de Londres, lo que había generado una gran expectación por la vuelta de este gran músico.

Scott es uno de los saxofonistas en los que la tradición de los clásicos es más evidente. Su calidez es sucesora directa de los sonidos que proporcionaban a su saxo Lester Young y Coleman Hawkins.

Hamilton es hoy día uno de los jazzmen con mayor actividad en todos los escenarios del mundo. Pocos son los días en que su trabajo no es oído en directo en los clubs y auditorios más importantes.

En esta ocasión, se presentó en Londres con un magnífico trío de músicos con los que ya había compartido escenario en anteriores ocasiones. Su gran amigo John Pearce fue un apoyo armónico imprescindible durante todo el concierto, adquiriendo más y más protagonismo tal y como iban desarrollándose los solos. Le siguió de cerca el gran contrabajista Dave Green, heredero directo del gran Ray Brown. En la batería, con un papel más discreto pero no menos importante, uno de los músicos más solicitados de Londres: Steve Brown.

Durante los dos pases de una hora cada uno que duró la actuación, Scott y sus músicos fueron desgranando poco a poco, con gran sabiduría y con el buen hacer que les caracteriza, una serie de estándards, la mayoría reconocibles por el público que llenaba el Pizza Express. Love Letters, Green Dolphin Street, e incluso Girl from Ipanema fueron algunos de los temas que regalaron a la audiencia.

Scott tiene la gran habilidad de saber estar dentro de distintos estilos. Aunque su gran influencia ha sido el cool jazz, es capaz de pasar por el swing y sentirse como pez en el agua con temas de hard bop. Sus frases largas, su sonido cálido y su conocimiento del lenguaje jazzístico le hacen hoy por hoy uno de los saxofonistas más importantes e imprescindibles del panorama del jazz.

En este concierto la comunicación con el público fue fluida desde el primer momento, consiguiendo hacer volar a la audiencia hasta territorios donde pocos artistas son capaces de llegar.

Scott dejó el escenario del Pizza Express con la misma energía con la que empezó y a la que nos tiene acostumbrados en todas sus actuaciones.

Josep María Farràs – Toni Solà Quintet

CONCIERTO: JOSEP MARIA FARRÀS – TONI SOLÀ QUINTET

D.A. Benicàssim Farràs i Solà

Día: 12 de diciembre de 2014

Lugar: Espai de Música Mestre Vila de Benicàssim (Castellón –  España)

Músicos: Josep María Farràs, trompeta; Toni Solà, saxo tenor; Marc Martí, piano; Ignasi González, contrabajo; Xavi Hinojosa, batería

El Festival Internacional de Jazz de Benicàssim nos deparó otra jornada memorable con la actuación del quinteto comandado por Josep Maria Farràs y Toni Solà, una unión ya inscrita en el registro de parejas de hecho del jazz nacional. De hecho –no he podido contener la redundancia- su complicidad es tal que sus voces se funden en un instrumento politímbrico empastando de manera aparentemente  fácil y natural.

Parafraseando a Toni Solà -quien ejerció de maestro de ceremonias- el escenario se pobló de cuatro generaciones de músicos, desde el más veterano, el trompetista Josep María Farràs al más bisoño, el pianista Marc Martí y esa combinación de sabiduría, experiencia, groove, feeling, raíces y frescura resultó en un cóctel con muchísimo sabor, rebosante de matices, ofreciendo una amplia paleta de aromas que mutaban según la pieza que los cocineros Farràs y Solà habían escogido cuidadosamente para la ocasión.

El menú descartó de entrada platos insulsos como el lluç bollit (merluza hervida) y se adentró de lleno en el mundo de sabores, aromas, colores y texturas que ofrece el hard-bop, devoción a la que se adscriben sin ambajes los líderes del quinteto. El primer plato fue “Blues Walk” de Lou Donaldson, un entrante que marcaba a las claras el itinerario del menú. Siguió un entremés atemperado en forma de bossa nova, “Ceora” de Lee Morgan, para dar paso al conocido midtime “Bye bye blackbird” de Ray Henderson, en el que Solà destapó el tarro de sus esencias y Farràs desdobló su trompeta –merced a la sordina- en dos instrumentos que dialogaban en animada conversación. En el cuarto plato, “No problems” (A. Blakey- Jazz Messengers) del film “las amistades peligrosas, Xavi Hinojosa se explayó a placer evocando al gran Art Blakey, antes de que los vientos relajaran el tono con la balada  “Old Folks” de Willard Robinson, cuyo título hicieron propio y extensivo a la audiencia en un ambiente de complicidad total, del que brotó “Work Song” de Nat Adderley con el que se remontó el vuelo, en el cual se sirvieron unas apetitosas “Fried Bananas” de Dexter Gordon adobadas con mucho swing y groove.  El postre consistió en un gemido “Moanin’ ” de Bob Timmons. En el capítulo de bises se sirvió Black Orpheus para una digestión nocturna apacible.

Farràs y Solà son una referencia obligada en el jazz nacional, su sonido y su lenguaje son dignos herederos del legado hard-bop de los fértiles 50 y encarnan la autenticidad de las raíces más raciales del jazz. Al mismo tiempo fue una agradable sorpresa comprobar como valores emergentes como el jovencísimo pianista Marc Martí se pronuncia con la solvencia y el arte de un maestro en uno de los estilos más representativos y arraigados del género. Por su parte, Ignasi González y Xavier Hinojosa llevaron en volandas al resto y esgrimieron sus propios argumentos en sus respectivos solos. Una velada repleta de sabores que satisfizo al mejor de los gourmets. Salud.

El Canon del Jazz

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EL CANON DEL JAZZ – LOS 25O TEMAS IMPRESCINDIBLES

Ted Gioia

Turner Noema – 682 páginas – 39.90 Euros

Ted Giogia (Palo Alto, 1.957) es un afamado crítico de jazz e historiador musical, de quien se habían editado también en España “Historia del Jazz ” (2004 y 2012) y “Blues. La música del delta del Mississippi “(2010), también en Turner. Ganador de premios, compositor, un culo inquieto. Un sobrado.

Todo eso puede encontrarlo cualquiera en la solapa de sus libros. Libros escritos naturalmente desde un profundo conocimiento de los géneros, pero como debe suceder cuando entran en juego la emoción y la memoria de cada uno, libros  que contienen una fuerte carga subjetiva .

Se  podrá estar de acuerdo o no con algunas de sus premisas, de sus preferencias, sin duda mejor fundadas que la de la mayor parte de los simples aficionados, pero hay que agradecerle que no sean en ese sentido “libros académicos”.

La idea de un Canon, de cualquier Canon, asusta. Por lo menos me asusta a mí.  Hay que decir ya desde el principio que el Canon de Gioia – aunque se circunscribe a 250 temas fundamentales del repertorio jazzistico- se arborifica con sus “versiones recomendadas” al término de cada una de las entradillas de los temas, así que ya no son 250 , si no probablemente 2.500 o 3.000 versiones de esos temas las que están en juego.

Así en “Limehouse Blues” descubriremos que no es un blues; que Limehouse era un barrio portuario de Londres en el que prosperaban los “limes” (hornos de cal); quienes fueron sus autores y la suerte que ha corrido el tema a lo largo de las diferentes eras del jazz: su éxito inicial, su condición de standard hasta la llegada del bebop, su recuperación por el duo Coltrane-Cannonball Adderley en términos de duelo de saxos – justo inmediatamente antes de que el Gran John se encerrase a grabar “Kind of Blue” con Miles Davis (“ese álbum de jazz de cámara ensimismado” -dice Gioia) . Añadanse una docena de “versiones recomendadas” y con la ayuda de Spotify, You Tube y el libro a mano, puede uno dedicarle al “Limehouse Blues” todo un largo fin de semana, por lo menos.

A eso me refería. Y ahora multiplícalo por 250. Encontrarás desde luego “I rememeber Clifford” de Bennie Golson;  “Ev’ry times we say goodbay” de Porter ( sí, hablamos de standards en el sentido de temas adoptados por los músicos de jazz  procediesen de Broadway, del cine,del universo de los crooners melódicos ; encontraremos a Rodgers&Hart, a Gershwin, a Carmichael junto a Van Heusen, Cahn, Ellington, Mingus o Gillespie.

Puede que haya lectores que lo devoren de una sentada. Lo dudo. Es un libro para disfrutarlo lentamente, un “companion” al estilo anglosajón para acompañar la audición de los temas y reconocer muchas claves en las que muy probablemente no habíamos reparado. Pero ante todo y sobre todo es un libro para exprimirlo a fondo hoy, cuando ya no necesitamos un pase para la Libreria del Congreso de los EEUU para encontrar una grabación de la Casa Loma Orchestra.

Una consideración final y no por obvia obviable. Es un libro bien editado, bien traducido (no chirrían los términos ni expresiones en ningún momento), es un libro “gordo” (casi 700 páginas), pero es indiscutiblemente un libro caro en un pais en el que dificilmente encontrariamos un ejemplar en una Biblioteca Pública (si aún existen). Así pues, gracias a Turner Noema por su publicación ( es además un libro reciente), pero se siente uno al comprarlo  identificado en un “nicho de mercado” un poco incómodo. ¿Cuántos menores de 50 años lo disfrutarán? y si no lo hacen ¿cómo se construirá el Canon del Jazz dentro de 20 ?

¿Sólo con los temas que haya cantado Michael Bubble?