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Charlando con Manolo Nebot Rochera

Sus fotografías han sido reconocidas a nivel mundial y sin embargo, Manolo sigue siendo el de siempre, campechano, alegre y dicharachero.

Recientemente ha sido galardonado con el premio al mejor fotógrafo de jazz de 2017 por la Jazz Journalist Association en Estados Unidos por su fotografía de Cecil McLorin Salvant y una fotografía suya de Stanley Jordan ha sido portada del Jazz Times, pero Manolo nos recuerda con orgullo y nostalgia que su “modelo” favorito ha sido Lou Bennet, al que retrató reiteradamente en sus visitas al añorado Café del Mar de Castelló de la Plana (España)

Nuestra charla estaba acordada desde su exposición fotográfica conmemorativa del vigésimo quinto aniversario del ciclo Jazz a Castelló -la cual tuve el honor de presentar- pero nuestras agendas no se han conciliado hasta el día de hoy.

Me acompaña al encuentro mi compañero -y sin embargo amigo- Josele Sos, cuyas fotos del encuentro ilustran este reportaje y con quien Manolo y yo compartimos aficiones, entre ellas la fotografía y la

música.

 

A nuestra llegada Manolo nos conduce directamente a visitar sus tesoros frutícolas, pues entre sus aficiones se encuentra la agricultura, centrada en el cultivo de árboles frutales, de entre los que destacan variedades exóticas de mango, cítricos, papayas, aguacates, etc. cultivadas con el mimo y el esmero más propio de un jardín que de una explotación agraria.

Ciertamente la visita al jardín frutícola nos ocupó buena parte de la tarde, toda vez que aparte de contemplar los especímenes íbamos catando algunos de sus frutos, dignos de un gourmet frugívoro.

Finalmente entramos en la casa y acomodados en el salón intentamos comenzar la charla, no sin antes admirar su vasta colección de discos, entre vinilos y CDs y sus fantásticos equipos de música, pues un buen melómano, debe poder escuchar sus grabaciones en las mejores condiciones.

Intentamos seguir un guión preestablecido pero resulta harto difícil por ambas partes, ya que a la mínima oportunidad desviamos la conversación hacia anécdotas comunes, aspectos técnicos, éticos y estéticos de la fotografía, conciertos memorables, gastronomía, etc.

Manolo se muestra orgulloso de sus orígenes, nacido en Vila-real en el seno de una modesta
familia de agricultores. Reclama nuestra atención hacia el hecho de que firma sus obras con los dos apellidos, porque fue su madre la persona que le inculcó sus aficiones artísticas y culturales y la reivindica a modo de reconocimiento a través de su firma.

MAJAZZINE: ¿Cuando te interesas por la fotografía?

 

MANOLO NEBOT ROCHERA: Cuando tenía cinco años observaba atónito a mi tía cómo retocaba y coloreaba placas de 9 x 12 de niños que tomaban la comunión en un extraño dispositivo que tenía forma de “Z” con una fuente de luz y un soporte para la placa.

Por otro lado, me quedaba extasiado cada vez que pasaba por delante del escaparate del estudio de fotografía del “Agüelo Serra”, donde se exponían negativos y fotos.

A los diez años me compré mi primera cámara “seria” una Werlisa Color, de fabricación española, equipada con un objetivo de 45mm, con aberturas de 2.8 a 16 y un obturador con velocidades de 1/30, 1/60 1/125 y B ¡Tenía modo B y adaptador para cable disparador! Toda una joya con la que podía hacer fotos nocturnas de larga exposición.

A los once años adquirí una rudimentaria ampliadora que a duras penas pude transportar hasta mi casa, de tanto que pesaba. Entonces comencé a revelar mis fotos y mis negativos, estos últimos con el método de la cubeta (Nota de Mjzzn: para los más versados no hace falta explicar lo laborioso y arriesgado que resultaba este método)

MJZZN: ¿Cuando te interesas por la música?

M.N.R.: Antes que por la fotografía, aunque en realidad han sido dos aficiones que han discurrido, si no de la mano, en paralelo. Empecé a escuchar en la radio unas músicas desconocidas para mi que me atraían poderosamente y que posteriormente averigüé que llamaban blues y jazz.

A los catorce años empecé a estudiar música, pero a punto de debutar con la banda, me reprimí por pura timidez. Ya sé que ahora resultará increíble pero es la pura verdad, aunque siempre que caía un instrumento en mis manos no paraba hasta sacar algo.

A los dieciséis años me compré un radio-cassete con el que grababa, a altas horas de la noche, la música que programaban en diferentes emisoras y poco a poco reuní una buena colección de cintas con música. Ya a los dieciocho años comencé a comprar discos de blues, jazz, etc.

A los dieciocho años comencé a tocar la dolçaina y junto con más músicos amenizábamos pasacalles y festejos, nos lo pasábamos bien y además cobrábamos

Cuando tenía veintinueve años intente estudiar saxo y con un grupo de amigos, tocábamos temas de blues y jazz. También hice mis pinitos con la trompeta y con la armónica de blues. pero el trabajo de fotógrafo en el periódico me impedía dedicar el tiempo necesario, aunque siempre que podía dedicaba el tiempo restante a ello.

Nota de MJZNN: Llegados a este punto hicimos un paréntesis en el que Manolo nos mostró sus dotes de saxofonista y trompetista y debo confesar que nos sorprendió gratamente, a pesar de que no suele practicar

MJZZN: ¿Como continúa la historia?

M.N.R.: Bueno, al margen de las aficiones, me gradué como Maestro

Industrial en Electrónica, pero tan apenas ejercí mi profesión.

MJZZN: ¿Y cómo acaba un maestro industrial en electrónica trabajando de fotoperiodista?

M.N.R.: Pascual Cándido, afamado pintor y amigo, me llamó para trabajar y formar ambos el equipo de fotógrafos en el periódico Castellón Diario en 1982,. Tras mas de quince años en Castellón Diario entré a formar parte de la plantilla del periódico Mediterráneo, en el cual sigo trabajando.

MJZZN: ¿Cuando te sumerges de lleno en la fotografía artística y más concretamente en la fotografía de jazz?

M.N.R.: En el año 1991 abrió sus puertas el Café del Mar en el Grao de Castelló de la Plana. Hasta su clausura en 1994 fueron cuatro años muy ricos e intensos tanto en el sentido musical como en el fotográfico. De entre todos los artistas que desfilaron, desde el punto de vista fotográfic

o destacaría a Lou Bennet, aparte de su maestría como organista Hammond, se llevaba muy bien con la cámara, era muy fotogénico. Otra artista muy fotogénica era Deborah Brown. Hay muchos y muchas

más pero destaco a estos dos como ejemplo de fotogenia y porque fueron mis musas en mis comienzos.

MJZZN: Hablando de comienzos ¿cómo te defendías en un ambiente tan difícil como la fotografía de club de jazz, que es uno de los ámbitos luminosos más complicados de la fotografía?

M.N.R.: Me encanta la ausencia de luz de los clubs, en mis fotos predomina el negro que contrasta con los pequeños detalles que son las imagenes que resaltan con fuerza, gestos, instrumentos…. buscando un ambiente intimista y forzando la imaginacion de quien observa la fotografia, eso es el Jazz para mi. Comencé a utilizar la película Kodak TMax 3200, que en aquel momento era la más asequible de entre las de mayor sensibilidad. La verdad es que no me gustaba mucho, los resultados no eran satisfactorios y me daba mucho trabajo conseguir una buena copia. Pero todo cambió cuando descubrí la Fuji 1600, era mucho más maleable y tenía mejor rango dinámico. Estamos hablando todo el rato de película en blanco y negro.

MJZZN: ¿Cuales son tus fotógrafos favoritos?

M.N.R.: Todos. Soy ecléctico. Miro imágenes, no

nombres.

MJZZN: ¿Cuales son tus temas fotográficos favoritos?

M.N.R.: El jazz y los viajes.

MJZZN: ¿Y dentro de los viajes, algún tema en concreto?

M.N.R.: Realmente no. Lo que persigo en entrar a formar parte de la vida cotidiana de la gente donde voy y asi captar la autentica realidad del lugar. Cuando voy de viaje, mi cámara es una prolongación de mi mirada, atenta a cualquier escena, a cualquier motivo, da igual que sea una persona, un animal, un edificio, un paisaje, etc. No busco, encuentro. Es una tarea que requiere mucha atención y concentración, Me pasa lo mismo en los conciertos, realmente no los disfruto en directo, no puedo atender a la música y a la fotografía simultáneamente. Cuando quiero disfrutar de la música escucho mis discos. Muchas veces me recreo escuchando discos de los conciertos a los que he asistido

MJZZN: ¿Músicos favoritos?

M.N.R.: La lista puede ser interminable, me gusta el jazz en todas sus formas, aunque puedo escuchar de todo. Un músico que me ha gustado desde siempre es Oscar Peterson, pero me pasa igual que con la fotografía, escucho música, no nombres.

MJZZN: Cuéntanos alguna anécdota en el terreno del jazz

M.N.R.: Precisamente en el año 1991, en el festival de jazz de Vitoria no me dejaron entrar con mi cámara al concierto de Oscar Peterson, fue muy frustrante para mi. Al año siguiente ya me acredité como fotógrafo y pude entrar con mis cámaras a los conciertos.

En el año 1994 hice doblete en los festivales de Vitoria y San Sebastian. Cuando me encontraba en éste último, no me dejaban entrar con las cámaras. Gracias a la intercesión de Cifu, a quien había conocido en el Café del Mar, pude acceder y realizar mis reportajes. De estos festivales recuerdo que me impactaron mucho Doc Cheatham, Benny Carter y Hank Jones. Pero además pude asistir a una Jam Session en Vitoria cuyos participantes eran muchos de mis ídolos, fue impresionante.

MJZZN: Hablemos de tus fotos más reconocidas. Por un lado, la que mereció el premio a la mejor foto de jazz de 2017 otorgada por la Jazz Journalist Association y por otro lado la portada de Jazz Times una foto de Stanley Jordan.

M.N.R.: La primera es una de las que tomé a Cecil McLorin Salvant en concierto. Podría haber seleccionado cualquier otra foto, pero elegí ésta y resultó ganadora. Ésta foto, además, supuso un trabajo de edición importante. Siempre es una satisfacción que se reconozca tu trabajo, sea en forma de premio o sea en forma de publicación en una portada en la revista de jazz más relevante. Ambas fotos me han procurado el reconocimiento a nivel mundial pero hay otras muchas de las que estoy muy satisfecho.

 

 

MJZZN: ¿Y cuáles son tus preferidas?

M.N.R.: Como ya he dicho antes, las series de fotos de Lou Bennet y algunas más de la era foto-química fueron determinantes para que me diera cuenta que me iba a dedicar a fotografiar jazz. De las actuales hay unas cuantas, pero una de mis favoritas es una de Jean Toussaint, que tomé en un momento en que se apagó la luz principal que le iluminaba en el escenario y quedaba su silueta perfilada por una luz complementaria. La iluminación era muy tenue y me dio mucho trabajo editarla, pero valió la pena, el resultado fue muy satisfactorio, de hecho será la foto de portada de su próximo disco.

MJZZN: A propósito de la técnica fotográfica ¿a qué le concedes más importancia, a la toma, al revelado, a la edición?

M.N.R.: A la toma y a la edición al 50%. La captura es importante, el momento, la luz, el encuadre, pero es sólo la mitad del viaje en el que te embarcas cuando produces una foto, para mi el trabajo de edición es tan importante como la toma. Actualmente el trabajo de laboratorio se ha simplificado mucho con la informática, pero igualmente hay que dedicarle tiempo para obtener el resultado deseado.

MJZZN: ¿Qué opinas de los concursos?

M.N.R.: Son un incentivo para producir obras, si estas ahí es que tu trabajo gusta y lo estas haciendo bien, lo cual es maravilloso, pero un concurso no es más que la decisión de unas personas concretas en un

momento concreto, una misma foto no resultaría premiada por diferentes jurados. Está bien participar y ganar concursos pero no hay que sobreestimar a veces el resultado de un concurso y lo digo ahora desde la libertad de haber ganado el concurso de la Jazz Journalist Association, el mejor premio es estar orgulloso de tu trabajo y creer en lo que haces y como lo haces.

En mi caso, me he pasado la vida tomando fotos para mi, simplemente porque me gustan. Tengo infinidad de negativos y archivos digitales de imágenes de conciertos de jazz, sin más pretensión que disfrutar de la toma y del trabajo de edición. Mi reconocimiento público es reciente, a raíz de los dos hechos comentados con anterioridad y sobre todo por participar en redes sociales, gracias a ellas he podido mostrar al mundo este trabajo y recibir este reconocimiento.

MJZZN: ¿Sueles exponer?

M.N.R.: No. He hecho alguna exposición individual, una en 1997, otra 2007 y recientemente la de 2016 conmemorativa del vigésimo quinto aniversario del ciclo Jazz a Castelló. Mi trabajo esta expuesto en mi Facebook donde siempre que puedo comparto mis mejores fotos.

MJZZN: ¿Cuales son tus aficiones al margen de la fotografía y la música?

M.N.R.: Como ya habéis visto, la agricultura, que me viene de familia. Me gusta cultivar todo tipo de frutales, cítricos, de los que tengo mas de 40 variedades diferentes y frutas tales como mangos de los que ya tengo casi 20 variedades y todo tipo de frutas tropicales o lo que se pone a tiro, es coleccionismo vivo. También disfruto de mis amigos de 4 patas, mi gato, viejo amigo desde hace ya 14 años y mis dos perras.

También me gusta la cocina. No cito las diferentes “aficiones de temporada” en las que me he embarcado por curiosidad, pero que he abandonado al poco de haberlas iniciado.

MJZZN: ¿Qué más cosas harías si pudieras estirar tu tiempo?

M.N.R.: Me dedicaría a tocar música, de hecho si pudiera cambiaría todas mis ocupaciones y aficiones por la música. Cuando tenga tiempo retomaré esta vocación.

La conversación dio mucho más de sí pero es imposible transcribirla en toda su extensión, con todas sus derivas a temas ajenos al objeto de la entrevista. Manolo es un excelente conversador, muy dicharachero y muy generoso con su tiempo, tanto que cuando nos dimos cuenta llevábamos cuatro horas de cháchara, momento en que nuestras respectivas ocupaciones nos reclamaron irremisiblemente.

Gracias Manolo y seguiremos conversando en privado.

Hot Cool para Majazzine.

Castelló de la Plana, 16 de marzo de 2018