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Concierto Charles McPherson Quartet

Día: 29/04/2015Charles-McPherson-2

Hora: 20:45h

Lugar: Jimmy Glass, jazz bar, calle baja 28, Valencia, España

Género: Jazz

Músicos: Charles McPherson, saxo alto; Bruce Barth, piano; Jeremy Brown, contrabajo; Stephen Keogh, batería.

Charles McPherson es un icono del bebop, ama este estilo del jazz tanto como el bebop le ama a él. Como declara en una entrevista realizada al día siguiente por este mismo medio y que se publica en la página correspondiente, “Para mí el bebop es el estilo más importante  porque abarca al resto de estilos del jazz…”

A sus 75 años, Charles McPherson conserva intactas las cualidades que le llevaron a la élite mundial del jazz. Musicalidad, sonido, articulación, lenguaje, creatividad, intuición, elegancia, sensibilidad y empatía con la audiencia, son elementos que Charles sigue llevando en su maleta en sus giras por todo el mundo.

En el año 1992, recaló en el emblemático y añorado Café del Mar del Grao de Castelló de la Plana y, aunque no conservamos registros sonoros del evento, el registro emocional permanece intacto al revivirlo veintitrés años después.

Un atiborrado Jimmy Glass recibió y aclamó caluroso la presencia del cuarteto de McPherson, que en esta ocasión se presentó acompañado por Bruce Barth en el piano, Jeremy Brown en el contrabajo y Stephen Keogh en la batería. Tampoco en este aspecto ha perdido olfato el veterano saxofonista, sabe elegir muy bien su compañía.

McPherson y su cuarteto transitaron por un variado repertorio compuesto por temas de propia factura como “A tear and a smile”, standards como Nature Boy, blues como “Tenor Madnes”, temas de Gershwin y por supuesto bebop, bebop a raudales.

El paso del tiempo no ha hecho mella en la musicalidad de McPherson, que conserva intacta su poesía bebop, con su métrica, su rima, su recursos retóricos, sus paisajes musicales, su sonido rotundo o delicado, según lo exijan las circunstancias, su tic de trompetista escalando a los altísimos del registro, su articulación, nada de ello se quedó en el tintero, no escatimó ningún recurso ni ningún esfuerzo.

Sus compañeros estuvieron a la altura esperada y, aparte de disponer el sustrato donde brotaba el arte de McPherson, ofrecieron sendas intervenciones individuales que pusieron de relevancia su auténtica talla musical.

McPherson tiene fuelle y arte para rato y ojalá no tardemos otros veintitrés años en volvernos a encontrar, mas si así fuera tampoco nos importaría.

Hot Cool para Majazzine.