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Entrevista: Ricardo Belda

Ricardo-piano-3Contradiciendo a lo que pregona la famosa canción “Como hemos cambiado”, que tantas veces habrá interpretado en sus giras con Presuntos Implicados, Ricardo –afortunadamente- no ha cambiado desde que nos conocimos hace ya unos cuantos años. Sigue atesorando esas mismas cualidades que te hacen sentir cómodo en su compañía. A pesar de su grandeza como músico, sigue siendo una persona humilde, modesta, próxima, sosegada, comedida.

Discípulo aventajado de Joshua Edelman, este valenciano ha crecido como músico entre zarzuelas, boleros, música sacra, rock, pop y finalmente el jazz en el que se ha nutrido de forma ecléctica de los grandes del género. Ricardo es un todoterreno que no denosta ningún estilo pero es en el hard bop donde se siente más a gusto.

Ha ejercido de líder y de sider con grandes intérpretes del jazz, pero también ha sido uno de los bastiones del famoso grupo Presuntos Implicados, con los que ha girado por todo el mundo. También ejerce la docencia y la dirección de big bands.

El trío es el formato en el que se siente más cómodo y no deja de elogiar, respetar y admirar a sus amigos y compañeros Lluis Llario y Felipe Cucciardi, con quienes ha compartido escenario en innumerables ocasiones.

Planteo la entrevista en clave de tertulia y continuamente tengo que moderarme a mi mismo, Ricardo deja hablar, y a mí que no me gusta…

La banda sonora de la cafetería no es muy adecuada para la ocasión: éxitos del momento intercalados con los de otros momentos, como por ejemplo “Como una ola “ de Rocío Jurado, distraen continuamente mi atención (que no la de Ricardo). Llámame “tiquismiquis”, pero se me hace difícil hablar de Miles Davis, McCoy Tyner, Tete Montoliu, Bill Evans, Thelonious Monk etc. con esa música de fondo, que me perdonen los rociistas y los momentistas.

Por fin sirven la consumición y nos centramos en la entrevista:

Majazzine: ¿Cuándo empezaste a interesarte por la música?

Ricardo Belda: Aproximadamente a la edad de 6 – 7 años. Mi padre era un gran melómano, sobre todo le gustaba la zarzuela y los boleros. En casa teníamos un piano que me llamaba mucho la atención y esta conjunción de factores despertaron mi interés por la música en general y por el piano en particular.

M: ¿Cómo y cuándo te interesas por el jazz?

RB: A los 16 años asistí a un concierto de Tete Montoliu que dejó en mi una profunda huella.

M: ¿Por qué elegiste el piano como instrumento?

RB: Como ya te he dicho antes, el piano que había en casa me atraía sobremanera, pero un buen día el viejo piano dejó de funcionar y no tenía arreglo posible. En esas circunstancias me interesé por la guitarra e hice mis pinitos con ella. Pero mi afinidad por el piano nunca desapareció, y se vio reforzada por el hecho de que en el colegio empecé a estudiar órgano con 12 años y poco a poco y tras el detonante del concierto de Tete Montoliu fui decantándome por mi actual instrumento, el piano.

M: ¿Cuáles son tus principales influencias musicales?

RB: De niño me impactó el descubrimiento de los Beatles, esos sonidos, esas armonías, llamaron poderosamente mi atención, era algo diferente y atractivo y creo que a partir de ese momento empecé a pensar que mi futuro podía pasar por dedicarme a la música profesionalmente.

Posteriormente, son dos los hitos que me marcaron definitivamente, el citado concierto de Tete Montoliu y un concierto de McCoy Tyner al que asistí en Terrassa, fueron dos auténticas revelaciones musicales e instrumentales.

M: Si no tocaras el piano ¿qué instrumento te gustaría tocar?

Algún instrumento no solista, como el contrabajo o la batería

M: ¿Qué le recomendarías a un principiante en tu instrumento?

RB: Que escuchara mucha música, sobre todo jazz y que asistiera a clase con un profesor, que además de docente fuera intérprete. Creo que un buen docente es mejor docente si está en activo como intérprete.

M: ¿Qué le recomendarías a un pianista para mejorar su técnica?

RB: Aparte de la recomendación anterior, la de asistir a clase con un buen profesor, que se ejercitara en el control de su musculatura, en evitar tensiones innecesarias, en tocar con la mayor relajación posible. Aparte de mejorar la técnica previene lesiones.

M: ¿Qué le recomendarías a un pianista o a cualquier músico para mejorar su lenguaje?

RB: Transcribir solos de aquellos intérpretes que sean de su gusto. No hace falta hacer transcripciones completas de solos, basta con comenzar por pequeños motivos para ir asimilándolos e incluirlos en su léxico y su estilo.

M: ¿Quiénes son tus intérpretes favoritos?

RB: Uf! Son muchos, pero si tuviera que elegir, por ejemplo, una terna, te diría Herbbie Hancock, Bill Evans y McCoy Tyner.

M: ¿Quiénes son tus compositores favoritos?

RB: Bueno, aquí estamos en las mismas, pero elegiré a los tres primeros que recuerde: Thelonious Monk, Henry Mancini y Duke Elllington.

M: ¿Qué disco recomendarías?

RB: Kind of Blue.

Nota de Majazzine: Aquí surgió espontáneamente una tertulia del que se ha considerado el pináculo de los registros sonoros del jazz, sesgada, lógicamente hacia su instrumento, personificado por Bill Evans. Comentamos también el chasco que se llevó el pianista Wynton Kelly, quien en aquel momento era el pianista estable del grupo de Miles y al llegar al estudio se enteró de que el que iba a grabar era Bill Evans, aunque finalmente Kelly grabó el tema Freddie Freeloader. También hablamos de la autoría de Blue in Green que se la atribuyó Miles Davis, pero que en realidad fue compuesto por Bill Evans, etc., en fin, transcirbir el contenido de lo que hablamos de Kind of Blue, sería excesivamente ocioso e iterativo ¿Qué no se ha dicho de esta obra maestra y de sus intérpretes?

M: Háblanos de tus aficiones extra-musicales.

RB: Practico deporte, en concreto la natación y la carrera –qué raro, no haya empleado el término running– la natación en verano y la carrera en invierno. Otra de mis aficiones es la lectura.

M: ¿Nos recomiendas algún libro?

RB: Sí claro, por ejemplo “La Tregua” de Mario Benedetti. En el ámbito del jazz recomendaría la biografía de John Coltrane.

M: Siéntete libre de comentar cualquier cosa.

RB: Bueno, invitaría a las personas a las que dicen que no les gusta el jazz a que asistieran a algún concierto y que decidieran después.

Bueno, hasta aquí la entrevista en su parte más formal.

Hubo infinidad de incisos en los que hablamos de muchos músicos, pero con dedicación especial a la figura de Wes Montgomery por su originalidad y maestría. Anécdotas múltiples que darían para una serie de entrevistas, pero la de hoy finaliza aquí.

Gracias Ricardo por tu generosidad y por tu maestría y sigue regalándonos los oídos y honrándonos con tu amistad.

Hot Cool para Majazzine.

Concierto Charles McPherson Quartet

Día: 29/04/2015Charles-McPherson-2

Hora: 20:45h

Lugar: Jimmy Glass, jazz bar, calle baja 28, Valencia, España

Género: Jazz

Músicos: Charles McPherson, saxo alto; Bruce Barth, piano; Jeremy Brown, contrabajo; Stephen Keogh, batería.

Charles McPherson es un icono del bebop, ama este estilo del jazz tanto como el bebop le ama a él. Como declara en una entrevista realizada al día siguiente por este mismo medio y que se publica en la página correspondiente, “Para mí el bebop es el estilo más importante  porque abarca al resto de estilos del jazz…”

A sus 75 años, Charles McPherson conserva intactas las cualidades que le llevaron a la élite mundial del jazz. Musicalidad, sonido, articulación, lenguaje, creatividad, intuición, elegancia, sensibilidad y empatía con la audiencia, son elementos que Charles sigue llevando en su maleta en sus giras por todo el mundo.

En el año 1992, recaló en el emblemático y añorado Café del Mar del Grao de Castelló de la Plana y, aunque no conservamos registros sonoros del evento, el registro emocional permanece intacto al revivirlo veintitrés años después.

Un atiborrado Jimmy Glass recibió y aclamó caluroso la presencia del cuarteto de McPherson, que en esta ocasión se presentó acompañado por Bruce Barth en el piano, Jeremy Brown en el contrabajo y Stephen Keogh en la batería. Tampoco en este aspecto ha perdido olfato el veterano saxofonista, sabe elegir muy bien su compañía.

McPherson y su cuarteto transitaron por un variado repertorio compuesto por temas de propia factura como “A tear and a smile”, standards como Nature Boy, blues como “Tenor Madnes”, temas de Gershwin y por supuesto bebop, bebop a raudales.

El paso del tiempo no ha hecho mella en la musicalidad de McPherson, que conserva intacta su poesía bebop, con su métrica, su rima, su recursos retóricos, sus paisajes musicales, su sonido rotundo o delicado, según lo exijan las circunstancias, su tic de trompetista escalando a los altísimos del registro, su articulación, nada de ello se quedó en el tintero, no escatimó ningún recurso ni ningún esfuerzo.

Sus compañeros estuvieron a la altura esperada y, aparte de disponer el sustrato donde brotaba el arte de McPherson, ofrecieron sendas intervenciones individuales que pusieron de relevancia su auténtica talla musical.

McPherson tiene fuelle y arte para rato y ojalá no tardemos otros veintitrés años en volvernos a encontrar, mas si así fuera tampoco nos importaría.

Hot Cool para Majazzine.